El hecho de que Ada Lovelace fue la primera programadora de computadoras, la mujer que marcó el inicio de la informática, está en el centro de una polémica discusión. ¿Argumentos?

El momento de Ada Lovelace

En octubre de 1843, cien años antes de las primeras computadoras modernas, Augusta Ada King, condesa de Lovelace, publicó un conjunto de instrucciones que son las que debería seguir una máquina para “leer” los números con los que trabajaba un eminente matemático de la época, Bernoulli.

La máquina de la que Ada hablaba era la máquina analítica que estaba desarrollando Chales Babbage, una matemático de peso con el que Ada compartía amistad y trabajo.

La polvareda y la controversia la levantan defensores de Babbage, afirmando que él escribió antes lo que debería considerarse el primer algoritmo de la historia.

Los hechos

Durante el invierno de 1842-1843, Lovelace tenía como encargo traducir un artículo del matemático italiano Luigi Menabrea que describía el funcionamiento de la máquina analítica. Por sugerencia de Babbage, y en colaboración con él, Lovelace añadió a ese texto sus propios pensamientos en una serie de notas a pie de página que, juntas, triplicaron la longitud del texto original.

Sin embargo, la relevancia de esas notas están en el epicentro del cuestionamiento de Ada Lovelace.

Ada Lovelace y el nacimiento de la informática

Hablamos con Quique Royuela, cofundador, director y editor de Principia. Royuela se enciende cuando nombramos la controversia:

«Aunque Lovelace fue la primera persona en publicar un programa informático, ese no fue su logro más impresionante. Babbage podía haber escrito fragmentos de programas antes, y aunque el de Lovelace era más elaborado y más completo, (y además lo publicó antes) su verdadero avance fue darse cuenta de que cualquier máquina capaz de leer números también podía leer y trabajar con símbolos», argumenta Royuela. Una máquina así podría, por ejemplo, crear música.

La polémica y el ataque a Lovelace

A finales del siglo XX, inesperadamente, los cuchillos se alzaron contra Ada Lovelace.

En 1985, Dorothy Stein escribió una biografía que comienza con un prefacio argumentando que la reputación de Lovelace pasó por un «proceso de mistificación» basado en el «generoso tributo» de Babbage a ella en sus memorias.  Pronto se unieron al despelleje Bruce Collier (1990), Allan Bromley (1990), Doron Swade (2000) y Benjamin Woolley (2000) en su menosprecio de las habilidades de Lovelace.

Con el advenimiento de la era de Internet, las  críticas a Lovelace se habían hecho fuertes. Habían dejado sentado que Lovelace simplemente no pudo haber escrito el programa de Bernoulli, y que debía ser Babbage el merecedor del título del primer programador de la historia.

Sin embargo: “La visión de Lovelace de una máquina informática de propósito general, y el impacto que tendría en campos tan diversos como las matemáticas, la música y el arte, fue extraordinaria y exclusivamente suya”, afirma Quique Royuela.

Si bien los dispositivos de cálculo tienen una larga historia, la idea de que una máquina pudiera crear música o gráficos era absolutamente novedosa.

Lovelace estaba familiarizada con el artificio de los autómatas, máquinas de relojería que se veían y actuaban como humanos o animales, pero estaban impulsadas por complejos engranajes de levas y palancas. Y, de hecho, Babbage tenía una llamada Silver Lady, que podía «inclinarse y levantarse las gafas a intervalos”.

El diseño de Babbage para el motor analítico fue asombroso, pero ninguno de sus compañeros pareció comprender realmente su significado. Ninguno excepto Lovelace.

Un siglo antes que empezara la era de las computadoras, Ada Lovelace se imaginó cómo sería esa máquina que en la actualidad es de uso general, un ordenador. Una máquina que podría programarse para seguir instrucciones. No solo podría realizar cálculos, sino que también tendría la capacidad de crear, ya que “teje patrones algebraicos justo como el telar de Jacquard teje flores y hojas”, tal y como lo describió Ada Lovelace.

La computadora sobre la que escribía, la máquina analítica o máquina diferencial de Babbage, nunca se construyó, pero sus escritos sobre computación han hecho que Lovelace se ganara el reconocimiento de ser la primera persona en programar computadoras.

“Esta información se convertiría en el concepto clave de la era digital”, explica Quique Royuela. Cualquier tipo de contenido, dato o información se podría expresar de forma digital: música, texto, fotos, números, símbolos, sonidos, vídeo». Todo.

El editor de Principia, Quique Royuela, no quiere dejar fisuras: «A nadie le puede caber ni una sola duda de que Ada Lovelace fue la creadora de la informática. Es la primera informática de la Historia.”

Un puzzle imprescindible

Desde Principia, han puesto en marcha un proyecto que encabeza Ada Lovelace. Se trata de «Pioneras de la Ciencia, el puzzle»

Es una serie de puzzles sobre científicas que son parte importante de la historia y con la que buscan cambiar las referencias de niñas/niños y mayores de una forma entretenida y educativa.  

¿Por qué empezar por Ada Lovelace? «Lo primero, porque es una pionera no sólo en el campo de la ciencia, sino porque es un icono de cómo revolucionar el mundo, y por supuesto,  por crear el primer algoritmo de la historia y convertirse así en la primera programadora informática», enfatiza Royuela.

El proyecto Pioneras de la Ciencia, el puzzle, está en estos momentos en Campaña de crowdfunding en verkami: https://vkm.is/puzzlelovelace

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