Arqueólogos han encontrado un cementerio de hace 2000 años, donde los egipcios daban su último adiós a perros, gatos y monos, sus mascotas. 

Han encontrado un cementerio para mascotas en Egipto, junto al Mar Rojo. Fue utilizado entre los siglos I y II d.C., cuando Berenice era un bullicioso puerto romano que comerciaba marfil, telas y otros artículos de lujo de India, Arabia y Europa.

La arqueóloga que encontró el cementerio, en 2017, demuestra que no se trataba de un enterramiento por considerarles animales sagrados, y que nada tenía que ver con los dioses. Su trabajo muestra que les enterraban sencillamente porque les querían.

Ahora, una excavación detallada ha descubierto los entierros de casi 600 gatos y perros, junto con la evidencia más sólida hasta el momento de que estos animales eran mascotas preciadas. Eso haría que el sitio sea el cementerio de mascotas más antiguo conocido.

Sobre todo hay monos, la mascota más popular en ese momento y no eran de una especie nativa. El equipo determinó que los animales habían llegado de India.

“Creemos que los influyentes romanos que vivían en Berenice querían hacer su tiempo agradable en compañía de varios animales”, señaló la profesora Marta Osypińska, zooarqueóloga de la Academia de Ciencias de Polonia. Pero han tenido que demostrar que eran mascotas y no solo un lugar donde los arrojaban después de muertos.

La última persona que enterró a un animal de compañía en esta árida tierra egipcia en la costa del Mar Rojo lo hizo hace casi 2000 años.

Adornados con collares de conchas

En el cementerio también había gatos y  perros que yacen en posiciones de niños dormidos, decorados con conchas. Están en tumbas individuales. Muchos usaban collares u otros adornos y habían sido cuidados durante las lesiones y la vejez, como las mascotas de hoy. La última persona que enterró a un animal de compañía en esta árida tierra egipcia en la costa del Mar Rojo lo hizo hace casi 2000 años.

Los animales parecen haber sido depositados con cuidado en fosas bien preparadas. Muchos estaban cubiertos con textiles o piezas de cerámica, «que formaban una especie de sarcófago», dice la investigadora principal, Osypinska. Más del 90% eran gatos, muchos de los cuales llevaban collares de hierro o collares enhebrados con vidrio y conchas. Un felino fue colocado en el ala de un pájaro grande.

El sitio, ubicado en el antiguo puerto romano de Berenice, fue encontrado hace 10 años, pero la primera hipótesis planteada fue que era un lugar dónde sencillamente arrojaban sus restos.

 

El esqueleto de uno de los monos enterrados.

Sólo el 5% de los cuerpos encontrados eran de perros

En 2017, el equipo de Osypinska informó haber desenterrado los restos de unos 100 animales. Ahora han excavado los restos de 585 animales del sitio y han analizado los huesos en detalle. Un veterinario ayudó al equipo a determinar la salud, la dieta y la causa de la muerte.

Algunos gatos tienen patas fracturadas. Otros murieron jóvenes, posiblemente a causa de enfermedades infecciosas que se propagaron rápidamente en la atestada ciudad.

Los perros, que representan solo alrededor del 5% de los entierros (el resto son monos), tendían a ser mayores cuando murieron. Muchos habían perdido la mayoría de sus dientes o padecían enfermedad periodontal y degeneración articular.

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