Compañeros por un año

 El astronauta de la NASA Scott Kelly (izquierda) se encuentra en el ecuador de su Misión de un Año a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) junto al ruso Mikhail Korniyenko. El objetivo de esta estancia prolongada (las misiones habituales son de seis meses) es observar los efectos de la falta de gravedad y la radiación sobre el cuerpo humano en un plazo de tiempo más largo.

Las conclusiones ayudarán a evaluar los riesgos de futuras incursiones a la Luna, Marte e incluso otros planetas de las que ya se está hablando.

Kelly ya se había alejado de la Tierra en tres ocasiones anteriores, la última, en 2010, también a la ISS.

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Todo queda en familia

En la misión se incluye el llamado Estudio de los Gemelos, en el que también participa desde tierra Mark (izquierda), el hermano idéntico de Scott y también astronauta. Al compartir la misma carga genética, ofrecen una extraordinaria oportunidad para observar la influencia del entorno espacial sobre el organismo.

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16 amaneceres al día

Entre su llegada a la ISS en marzo de 2015 y su regreso el año próximo, Kelly habrá vivido 10.944 amaneceres y atardeceres. Como este, fotografiado en 2011 por su colega Ron Garan, también desde la ISS, mientras pasaban sobre Brasil y Argentina.

Los terrícolas tendremos que conformarnos con 684 en el mismo período.

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Siempre en forma

Más de 700 horas para fortalecer los músculos, los huesos y el corazón. O al menos conservarlos sanos. En sus seis meses en la ISS en 2010, Kelly ya se familiarizó con la rutina entrenamiento.

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Orina contra la sed

Durante este año, Kelly beberá 730 litros de orina y sudor reciclados.

En el espacio no hay disponibilidad de agua para abrir el grifo sin más. En busca de otras fuentes contra la deshidratación, los ingenieros instalaron en la ISS una depuradora que extrae agua potable de la orina y el sudor de los astronautas. Así brindan con ella los miembros de la misión 19 a la estación.

 

 

Tiempo para la ciencia

Entre la lista de tareas de los dos miembros de esta misión especial se cuentan 383 experimentos, algunos diseñados por Premios Nobel.

Hay que mantenerse activo

Una cinta de entrenamiento permitirá a los astronautas correr unos 1.043 kilómetros al año. Si pudieran llegar así a Marte, tardarían 216.000 años.

Riesgo de radiación

En la ISS, los tripulantes estarán expuestos a la misma cantidad de radiación espacial que si realizaran el vuelo Los Angeles-Nueva York 5.250 veces.

Se te sube a la cabeza

Al no experimentar el «tirón» de la gravedad, los fluidos del cuerpo tienden a migrar hacia la cabeza. En esa dirección se desplazarán nada menos que unos 2 litros.

Estrellas de heces

Si la orina se recicla en la ISS, para los «asuntos mayores» se ha instalado un WC especial que absorbe las heces y las expulsa al espacio exterior, donde se queman al rozar con la atmósfera.

Kelly producirá unos 90 kilos de materia prima para ese tipo de estrellas fugaces.