Becas L'Oréal-Unesco a cinco jóvenes científicas

La falta de científicas con poder, a debate en la ceremonia

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MIRA MÁS ABAJO las semblanzas y los proyectos de las ganadoras

Desde 2006, el programa L'Oréal-UNESCO “For Women in Science” escoge a cinco jóvenes investigadoras españolas para dotarlas con sendas Bolsas de Investigación de 15.000 euros cada una. Esta mañana tuvo lugar en Madrid la ceremonia de entrega de su XVIII edición, en la que resultaron premiadas Marta Alonso, Begoña Sot, María Ángeles Tormo, Laura Herrero y Reyes Benlloch (de izquierda a derecha en la imagen).

El jurado, que las ha seleccionado entre más de 300 candidatas, ha estado presidido por Margarita Salas y compuesto por María Blasco (directora de CNIO), Pilar Carbonero (Catedrática de Bioquímica y Biología Molecualr de la UPM) y Esteban Domingo (profesor de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa-CSIC).

Durante el acto, se ha celebrado un breve coloquio sobre la situación de las mujeres en el ámbito científico, con participación de las científicas María Blasco, María Vallet-Regí (catedrática de Química Inorgánica de la UCM) y Capitolina Díaz (presidenta de la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas). Las tres han coincidido en señalar las dificultades que siguen encontrando las mujeres para acceder a los puestos de poder dentro del mundo científico, así como para ser tratadas en igualdad de condiciones en los procesos de selección o adjudicación de fondos.

María Blasco ha destacado esa “falta de igualdad en la evaluación y la prestación de apoyo, conocida y estudiada en Estados Unidos como punto muerto del sexismo, que ejercemos tanto hombres como mujeres”, así como el “complejo de impostor, la sensación de muchas mujeres de estar en un lugar que no merecemos al alcanzar nuestros logros, ya sea por falta de modelos femeninos en estos puestos y porque tenemos menos experiencia en ellos”. Además, ha declarado que muchos estudios indican que “una mujer con poder es más impopular que una mujer sin él, mientras que en los hombres se produce la situación contraria”.

Por su parte, Vallet-Regí ha aludido al componente de elección a la hora de diseñar la propia vida: “tienes que tener una vocación muy clara, sobre todo si quieres conciliar con la vida familiar. Muchas mujeres apuestan por esta en un momento y, a la hora de retomar, aflojan y lo dejan”.

El papel del sistema en este tema ha sido abordado por Capitolina Díaz, quien echa en falta “un sistema de vigilancia que se ocupe de vigilar el cumplimiento real de las leyes en materia de igualdad”.

De cara al futuro, Díaz manifestó que, gracias a acciones como la de estas becas, “mucha niñas y jovencitas verán a cinco nuevas científicas premiadas por su trabajo y seleccionadas por otras mujeres y podrán empezar a asociar la idea de mujeres científicas con la consecución de logros”.

Aquí tenéis la historia de cada una de estas premiadas.

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Begoña Sot Sanz

Nació en Valencia hace 38 años y compara su forma de abordar la investigación con la de “los ingenieros que estudiaban el vuelo de los pájaros para llegar a la invención del avión”. Solo que sus pájaros son las proteínas implicadas en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson, y su avión “nuevas terapias y materiales” que consigan curarlas, en incluso evitarlas.

 

Por el momento, se centra es escudriñar el comportamiento de una proteína de nuestras células, llamada CCT, capaz de evitar la formación de las fibras amiloides, esas aglomeraciones de otras proteínas que distorsionan el funcionamiento neurológico.

Apasionada de la ciencia desde que se enamoró de la química en el instituto, tuvo claro muy pronto que se dedicaría a la investigación. Durante la ceremonia de entrega, mencionó la importancia en su carrera de las ayudas y programas públicos que la habían ayudado a llegar hasta aquí y reflexionó sobre el hecho de que “la supresión de muchas de ellas impedirá que otras mujeres puedan llegar a una situación semejante en el futuro”.

 

Marta Alonso Roldán

 Su propósito: encontrar nuevos tratamientos para los tumores cerebrales infantiles de alto grado, los que más muertes producen entre los niños. Para ello estudia un tipo de virus capaz de identificar las células tumorales, que ya se está utilizando con adultos.

 

 

Natural de Lodosa (Navarra) y de 38 años, lidera su propio grupo de investigación en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), de la Clínica Universidad de Navarra.

 

 

 

María Ángeles Tormo Mas

 Aproximadamente una de cada tres personas tenemos como huésped involuntario de nuestra piel y mucosas a la bacteria Staphyloccus aureus. En la mayoría de los casos no se hará notar, pero en otros causará infecciones tan variadas como la conjuntivitis, celulitis, meningitis o neumonía, entre muchas otras.

 

Esta doctora en Química, también valenciana, que a sus 38 años es investigadora en el Centro de Investigación y Tecnología Animal del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (CITA-IVIA), utiliza el S. aureus como modelo para investigar un mecanismo que convierte a bacterias inocuas en fuentes de infecciones. Se trata de algunos elementos genéticos conocidos como islas de patogenicidad (IP) que se transfieren de unas bacterias a otras y tienen la capacidad de activar la agresividad de éstas.

 

Reyes Benlloch

 “Siempre me ha gustado la naturaleza y he sentido curiosidad por descifrar sus mecanismos”. Así explica esta valenciana de 36 años el origen de su interés por la biología. Al profundizar en su estudio, descubrió que podía compaginarla con otra pasión, los idiomas, en la Genética Molecular: “me pareció que, de una cierta manera, ése es el idioma en que está escrito el mundo que nos rodea. Entender sus bases, analizar sus componentes y desvelar su funcionamiento es descifrar este idioma y, por tanto, ampliar nuestro conocimiento del mundo”.

 

 

El área que ella ha decidido traducir son las proteínas de las plantas que detectan la luz solar y ponen en hora su reloj interno y sus ritmos circadianos: los que adaptan su actividad a las horas del día y las estaciones del año. Con el trabajo que desarrolla en el laboratorio de la doctora Paloma Más, en el Centro de Investigación en Agrigenómica (Barcelona) espera contribuir a “mejorar las especies cultivadas en la producción agroeconómica”, según ha manifestado durante la ceremonia de entrega, donde ha destacado también que “las plantas pueden proporcionarnos algunas de las soluciones a nuestros grandes retos en un futuro cercano, como el abastecimiento energético y alimentario”.

 

Laura Herrero Rodríguez

 En la dedicatoria de su premio eligió una mención especial para su abuela, que “luchó durante 50 años contra la diabetes”. Este hecho la animó a encauzar su vocación científica hacia la búsqueda de soluciones para una enfermedad que afecta ya a más de 347 millones de personas de todo el mundo, el 90% de los casos en su variedad de tipo 2, según la OMS.

 

La vía que ha elegido para conseguirlo es la investigación de la obesidad, una afección asociada en muchas ocasiones a la diabetes. Concretamente, profundizar en la capacidad que tiene la conocida como grasa marrón de quemar la “grasa mala”. Su empeño es conocer a fondo los mecanismos de ese proceso, para poder utilizarlos como vía de desarrollo de nuevas terapias.

 

A sus 36 años, esta salmantina, doctora en Bioquímica y Biología molecular por la Universidad de Barcelona, ocupa un puesto de Profesora Lectora en el Instituto de Biomedicina de la misma. A lo largo de su carrera ha realizado estudios en las Universidades de Montreal, Ginebra, Boston y Harvard. Es madre de un hijo y está embarazada del segundo.

 

 

 

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