La oficina postal más remota se encuentra en la ISS, y en ella se gestiona el correo que envían y reciben los astronautas que trabajan allí. Es solo una muestra del desconocido intercambio de correspondencia con la Tierra que se ha mantenido desde el inicio de la exploración espacial. Afortunadamente, el ingeniero de la NASA José Manuel Grandela ha coleccionado durante años esos sellos y cartas, y exhibe ahora una selección de los mismos en la exposición La aventura del espacio, de la que es comisario.

Entre amigos

El astronauta madrileño Michael López-Alegría dedicó a Grandela este sobre conmemorativo de la misión 113 del transbordador Endeavour a la ISS en 2002.

Ultrarrápido

Esta fue una de las cartas transportadas por el cohete Regulus I en el primer correo oficial por misil, en 1959. En 22 minutos recorrió 450 km sobre el Atlántico.

En femenino

El hito marcado por la rusa Valentina Tereshkova al convertirse en la primera mujer en volar al espacio en 1963 queda patente en el franqueo y el sobre de esta misiva de 1964.

Saludos desde la ISS

Grandela recibió en Madrid esta carta manuscrita del cosmonauta Guennadi Padalka con saludos de las dos tripulaciones que se encontraban a bordo de la Estación Espacial, cuyo matasellos se contempla en el sobre. Llegó a la Tierra a bordo de la Soyuz TMA-3 en su expedición número 8 (abril de 2004).

El gran día

El sello especial para conmemorar la llegada del hombre a la Luna se mantuvo preparado y en secreto hasta el momento en que los tripulantes del Apollo 11 la pisaron.