Un nuevo estudio aclara cómo se formó la Tierra y por qué es capaz de sostener la vida, y sugiere que el mismo proceso podría haberse repetido en otros lugares de la Vía Láctea

Ya sabemos que hay dos tipos de planetas en nuestro sistema solar: planetas muy grandes hechos de gas, como Júpiter y Saturno, y planetas mucho más pequeños hechos de metales y roca, como la Tierra o Marte. En el caso de la Tierra, la mayor parte de interior está hecho de niquel y hierro, por ejemplo.

Mientras que los planetas gaseosos se forman al mismo tiempo que la estrella, pero no tienen masa suficiente para «encenderse», no estaba claro cómo se formaban los planetas pequeños y rocosos como la Tierra. Esto es importante porque nos podría dar indicios de si otras estrellas tienen planetas parecidos a la Tierra, y por tanto pueden albergar vida.

Un equipo de científicos de las universidades de Copenhague, en Dinamarca, y Lund, en Suiza, sugiere que tanto la Tierra como Marte y Venus se formaron por la acumulación de guijarros de tamaño milimétrico. Su investigación apunta a que la cantidad de agua y carbono de la Tierra puede proceder de estas piedrecitas que se aglutinaron durante el nacimiento del planeta. El estudio se ha publicado en la revista científica Science Advances.

Tras una explosión estelar, queda un amplio campo de gas, polvo y piedras alrededor de lo que antes era la estrella. Esta nube de polvo cósmico se vuelve a compactar a lo largo de millones de años. Los gases forman con el tiempo los núcleos de los planetas gigantes gaseosos y gigantes de hielo.

Los elementos más pesados forman un disco que orbita alrededor de la nueva estrella. A esta especie de peonza espacial se la conoce como disco protoplanetario.

Con el paso del tiempo estas piedras diminutas se van uniendo por la gravedad hasta formar piezas de mayor tamaño. Las piezas de mayor tamaño terminan unidas hasta formar un planeta terrestres, con una corteza formada principalmente por silicatos, los minerales que forman las rocas, y un núcleo metálico. En nuestro sistema solar tenemos cuatro: la Tierra, Mercurio, Venus y Marte.

Cómo se forman los planetas terrestres

Hasta ahora, algunas investigaciones consideraban que Júpiter, el gigante gaseoso del sistema solar, detuvo el transporte de masa sólida, como por ejemplo el hielo, hacia el interior del sistema solar, separándolo en interior y exterior, tal y como lo vemos en la actualidad. El interior está formado por los cuatro planetas rocosos, en la zona más caliente, y el exterior lo forman las zonas más lejanas y frías, los gigantes gaseosos en el medio, y los gigantes de hielo como Urano y Neptuno en el exterior.

La velocidad a la que se agregan los guijarros determina si el resultado es un planeta de mayor o menor tamaño o de diferente consistencia, ya sea gaseoso, de hielo o silicatos.

capas de la tierra

Por qué solo hay vida en la Tierra

Los investigadores de las universidades sueca y danesa han calculado la velocidad de formación de los planetas en simulaciones por ordenador. De esta forma, han descubierto que los guijarros que forman los protoplanetas, masas del tamaño de la Luna que luego crecerán más y se convertirán en planetas, se componen de entre un diez y un 35% de hielo.

Según los investigadores, el 1% de la masa actual de la Tierra se formó de guijarros con partículas de hielo y carbono. Durante los siguientes cinco millones de años, la Tierra siguió creciendo hasta alcanzar su tamaño actual.

El hielo se incorporaría al magma de la Tierra y se evaporaría, convirtiéndose en una atmósfera de vapor. Esto a su vez daría lugar a las primeras masas de agua superficiales en nuestro planeta: los océanos y mares.

Según el estudio, su modelo predice adecuadamente la cantidad de carbono que se estima que contiene la Tierra, incluida una parte del carbono que reside en el núcleo. El carbono y el agua son los elementos básicos para el desarrollo de la vida.

Lo interesante es que este mismo proceso que dio lugar a nuestro planeta podría haberse repetido en otras estrellas de la Vía Láctea y otras galaxias, y eso quiere decir que la vida podría aparecer así en otros planetas.

Tendremos más respuestas con los futuros telescopios espaciales, como el James Webb, que tendría que haberse lanzado el pasado 10 de marzo pero se retrasó debido a la pandemia de COVID-19. Sus imágenes nos acercarán un poco más a los planetas fuera de nuestro sistema solar.

REFERENCIAS

A pebble accretion model for the formation of the terrestrial planets in the Solar System