Testigos del cambio climático del pasado

Un estudio realizado en los Pirineos señala que las consecuencias de estos cambios podrían ser más graves de lo que se creía.

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Sébastien Castelltor, autor principal del estudio, cerca de Roda de Isabena, España. Crédito imagen: UNIGEN

Unos 56 millones de años atrás, nuestro planeta experimentó un episodio excepcional de calentamiento global. En muy poco tiempo, en términos geológicos (entre 10 y 20.000 años), la temperatura promedio aumentó de 5 a 8ºC y solo volvió a su nivel original unos cientos de miles de años más tarde. Basándose en el análisis de sedimentos de la vertiente sur de los Pirineos, investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE), liderados por Sébastien Castelltort, midieron el impacto de este calentamiento en las inundaciones de los ríos y los paisajes circundantes. Los resultados, publicados en Scientific Reports, señalan que la amplitud de las inundaciones aumentó en un factor de ocho, y algunas veces incluso de 14. Esto habría provocado que los paisajes con vegetación fueran reemplazados por áridas llanuras de guijarros. Todo señala que las conclusiones de aquel calentamiento global pueden haber sido mucho mayores de lo predicho por los modelos climáticos actuales.

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Desde la década de 1970, los científicos analizaron aquel evento climático y observaron una fuerte interrupción del ciclo del carbono, tanto en los océanos y en los continentes, asociado con un calentamiento global y sus espectaculares consecuencias: hubo palmeras en latitudes polares y plancton marino, normalmente restringido a las aguas tropicales, se extendía por todo el mundo.

Pero aunque el evento es conocido y sus causas han sido ampliamente exploradas, ¿qué ocurrió con las consecuencias? "La pregunta es importante porque existe una analogía obvia con el calentamiento global actual – subraya Castelltort, en un comunicado –. Hay lecciones que aprender de este evento, sobre todo porque el aumento de las temperaturas que estamos presenciando parece ser mucho más rápido”.

Los Pirineos españoles ofrecen sedimentos que les permiten a los científicos observar los antiguos canales de los ríos y determinar su tamaño. El equipo de Castelltort midió miles de antiguos guijarros de río en esta región. Paso a paso, gracias a la relación directa entre el tamaño de los guijarros y la pendiente de los ríos, los investigadores pudieron calcular su velocidad de flujo y descarga. Esto permitió conocer la historia completa de estos ríos y la de los cambios espectaculares que los han afectado.

Hace 56 millones de años, los Pirineos se estaban formando y sus estribaciones eran atravesadas por pequeños canales aislados en una llanura de inundación muy fértil.

“Con el calentamiento global, el paisaje cambió por completo – añade Castelltort – . Las inundaciones formadoras, aumentaron 14 veces. Los ríos cambiaban constantemente de rumbo, ya no se adaptaban a la descarga, sino que se ensanchaban a veces dramáticamente, de 15 a 160 metros de ancho en el caso más extremo. Nuestro estudio demuestra que los riesgos asociados con el calentamiento global pueden ser mucho mayores de lo que generalmente pensamos”.

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