Alternativas al plástico

Es lo que está buscando la Unión Europea para detener la contaminación de los mares.

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Rizar el rizo: cubiertos comestibles.

La Unión Europea se ha propuesto terminar con los plásticos de un solo uso (que constituyen el 70% del plástico que contamina los océanos) lo antes posible.
Pero…¿qué alternativas tenemos? Más de las que pensamos
1) Hongos.
Están invadiendo la industria del ecodiseño gracias a su capacidad para servir de soporte a otros materiales. Cultivando hongos de diferentes maneras, es posible conseguir que una gran variedad de materiales (caucho, cuero, corcho y plástico entre otros) puedan recubrirlos, reduciendo enormemente su cantidad. Esto se debe a que los hongos se componen de muchos filamentos diferentes que crecen a partir de un núcleo. Cuando el hongo crece con pulpa de madera, por ejemplo, descompone la madera y simultáneamente se adhiere a la pulpa. El resultado es un compuesto que se mantiene unido de forma natural. El resultado final es un material ligero, fuerte, resistente al fuego, repelente al agua y fácil de reciclar que se descompone en 180 días.

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2) Algas
El proceso de creación de bioplástico requiere descomponer las algas en pequeños gránulos. Estos gránulos se convierten en un ingrediente clave en una variedad de productos de consumo tales como memorias USB, juguetes, marcos de gafas, llaveros, señales de tráfico, envases de alimentos y lámparas.
Las empresas pueden entonces producir plásticos que son 100% procedentes de algas.

3) Almidón de patata
Uno de los residuos que quedan de la producción de patatas fritas es el almidón y podría ser un ingrediente ecológico para la composición de bolsas de bioplástico.
Una compañía llamada BioLogiQ, está combinando con éxito almidones de patata con poliuretano para producir bolsas de plástico mucho más resistentes y delgadas que las bolsas enteramente hechas de poliuretano. El resultado es un plástico a base de patata que requiere menos poliuretano que las bolsas tradicionales y reduce el uso de estos materiales.
4) Mijo
Qué bueno sería no necesitar cubiertos de plástico para llevar a la playa… O mejor aún, crear unos que al vaciar el plato, también pudieran comerse. Eso es lo que ha conseguido Bakeys Edible Cutlery, utilizando mijo, sorgo y un toque de sal para producir una alternativa nutritiva a los productos desechables de plástico en vertedero. De acuerdo con un comunicado de la empresa: “De la energía que se necesita para producir un utensilio de plástico, podemos producir 100 cucharas de sorgo. Además, una mayor demanda de sorgo puede motivar a los agricultores a centrar su energía en cultivar en lugar de arroz que requiere 60 veces menos agua”.

5) Árbol de plátano
Si antes hablábamos de los plátanos de Canarias, en breve podríamos hablar de los plásticos de Canarias. Si bien la fruta de plátano se cosecha, el resto de la planta normalmente se desperdicia. unas 25.000 toneladas de fibra natural se pierden en Canarias cada año.
Las fibras naturales del árbol de plátano son increíblemente duraderas y útiles en la producción de plásticos rotomoldeados, una técnica utilizada para fabricar artículos cotidianos como tanques de agua, contenedores de ruedas, conos de tráfico e incluso botes.
6) Yuca
Abundante en los trópicos, la yuca es otra posible alternativa. Una receta que combina aceite vegetal, resinas orgánicas y almidón de yuca promete una alternativa plástica 100% biodegradable y compostable. Puede descomponerse instantáneamente en agua caliente y tarda solo unos pocos meses en descomponerse en tierra o en el mar sin dejar rastros de residuos tóxicos.
7) Conchas de gambas
Quien haya ido a un bar lo ha visto, en el suelo hay todo un ecosistema vivo y único. Entre ellos habita una fauna típica y colorida: las conchas de gambas, langostinos, etc. El polímero natural derivado de las conchas de camarones, gambas y langostinos se llama quitosano, una forma de quitina, y es el segundo material más abundante en la Tierra. El quitosano seco se disuelve y se desarrolla en un polímero, una película similar al plástico usando técnicas de procesamiento convencionales. Y no, no huele mal.

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