La competición entre machos los prepara mejor para el cambio climático

Es un hallazgo que afectaría a los animales salvajes pero también en ganadería

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Los más aptos pasarían sus genes a la siguiente generación, incluso los de una capacidad de enfrentarse a temperaturas más altas. Crédito imagen: Laëtitia Kernaléguen

Las especies animales que se distingue por los machos que compiten intensamente por conseguir pareja, podrían ser más resistentes a los efectos del cambio climático, según afirma un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B.
Los expertos, liderados por Jon Parrett y Rob Knell, descubrieron que que las polillas expuestas a temperaturas crecientes producen más huevos y sus crías tienen un mayor índice de supervivencia cuando la población tiene más machos que compiten por oportunidades de apareamiento.
Los resultados sugieren que la selección sexual puede de algún modo compensar los efectos del cambio climático y aumentar las tasas de adaptación. Esto podría mejorar la comprensión de cómo los entornos cambiantes podrían afectar a las especies animales tanto en sistemas naturales como agrícolas.

“El cambio climático – explica Parret en un comunicado – está alterando los entornos en todo el mundo de diferentes modos, con aumentos de temperatura de varios grados en muchos sitios. Es de vital importancia que comprendamos cómo las poblaciones de animales responderán a estos cambios. Nuestro estudio es el primero en analizar cómo la selección sexual afecta la capacidad de la población animal para responder a aumentos graduales de temperatura. Descubrimos que las polillas tenían más probabilidades de tener éxito en entornos estresantes de aumento de temperatura cuando había más machos compitiendo por oportunidades de apareamiento. Esto se debía a que los machos que estaban mejor adaptados al nuevo entorno, eran más propensos a aparearse y transmitían sus genes”.

Para el estudio se analizaron varias poblaciones de la polilla india de la harina (Plodia interpunctella), una con una proporción sexual masculina sesgada de tres machos por cada hembra (fuerte competencia) y otra con una proporción sexual femenina de un macho por cada tres hembras (competencia débil). Luego, los científicos aumentaron gradualmente la temperatura: 2ºC cada dos generaciones.

A medida que la temperatura aumentó, las polillas del segundo grupo mostraron disminuciones en el número de huevos producidos por hembra y también en la supervivencia de la descendencia hasta la edad adulta. Sin embargo, el grupo de mayor competencia, fue más resistente al aumento de las temperaturas. La producción de descendencia y las tasas de supervivencia se vieron afectadas, pero significativamente menos que en las poblaciones en las que había tantos machos como hembras.
“Usamos un sistema de laboratorio para esta investigación, pero es probable que nuestras conclusiones se apliquen a muchas especies animales – concluye Knell –. La competencia intensa es una característica de muchos animales conocidos. Nuestros resultados indican que estos sistemas de apareamiento pueden jugar un papel importante en la determinación de la respuesta a los nuevos entornos, mientras que las especies en las que hay menos competencia probablemente sean menos capaces de adaptarse a las nuevas condiciones”.

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