El lagarto que tenía cuatro ojos

Dos son ojos “convencionales” y los otros estructuras fotosensoriales.

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Reconstrucción del reptil extinto. En la parte superior del cráneo se ven los dos órganos pineales. Crédito imagen: Senckenberg Gesellschaft für Naturforschung / Andreas Lachmann / Digimorph.org

Un grupo de investigadores, liderados por Krister Smith, en el Instituto de Investigación Senckenberg. en Alemania han hallado evidencia de que una especie extinta de lagarto tenía cuatro ojos. Se trata del primer caso entre vertebrados con mandíbulas con esta característica. Actualmente solo las lampreas, animales sin mandíbulas, tienen cuatro ojos.
Los hallazgos, publicados en Current Biology, señalan que los “otros” dos ojos son órganos pineales y parapineales, estructuras fotosensoriales oculares en la parte superior de la cabeza, que desempeñan funciones clave en la orientación y en los ciclos circadianos. Los nuevos hallazgos ayudan a comprender la historia evolutiva de estas estructuras entre los vertebrados.

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El órgano pineal fotosensible se encuentra en varios vertebrados inferiores, como peces y ranas, explican los investigadores. “Por un lado, existía la idea de que el tercer ojo simplemente se reducía de forma independiente en muchos grupos de vertebrados, como mamíferos y aves, y solo se conservaba en lagartos terrestres – asegura Smith –. Por otro lado, existía la idea de que el tercer ojo de estos reptiles evolucionó a partir de un órgano diferente, llamado parapineal, que está bien desarrollado en lampreas. Estas dos ideas en realidad no se correspondían. Al descubrir un lagarto de cuatro ojos, en el que los órganos pineales y parapineales formaban un ojo en la parte superior de la cabeza, pudimos confirmar que el tercer ojo realmente es diferente del tercer ojo de otros vertebrados con mandíbula”.

La pregunta clave para llegar a esta conclusión fue: ¿esta característica inusual ocurre en más de un individuo de la misma edad? Para responderla, el equipo de Smith analizó diferentes especímenes de museo recogidos hace casi 150 años. Y la respuesta resultó ser afirmativa. La evidencia confirma que las glándulas pineal y parapineal no eran un par de órganos similares a los ojos de los vertebrados. Por ejemplo, permiten a algunos vertebrados inferiores detectar la polarización de la luz y usar esa información para orientarse geográficamente.

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