Sensores implantables que envían información al móvil

Permiten analizar la oxigenación, nivel de insulina, ácido láctico y otras sustancias.

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Este es el tamaño de los sensores. Crédito imagen: Profusa Inc.

La medicina personalizada está un paso más cerca, gracias a diminutos sensores implantables que podrían alertar anticipadamente sobre el desarrollo de problemas de salud de una persona, indicar el tipo de ejercicio más efectivo para un atleta individual o incluso ayudar a clasificar a los soldados heridos en el campo de batalla. Se trata de una nueva tecnología que se presentará hoy en la 255ª Reunión y Exposición Nacional de la American Chemical Society (ACS). Los sensores, desarrollados por Profusa, ya han comenzado a comercializarse en Europa y esperan obtener la aprobación en Estados Unidos.

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Si bien existen otros sensores implantables en el mercado – explica Natalie A. Wisniewski, líder del proyecto – tienen un inconveniente importante: a menudo provocan una respuesta inmune del cuerpo extraño que recubre el sensor con células inflamatorias o tejido cicatricial. Esa capa puede aislar el dispositivo de los capilares y evitar que detecte cambios químicos con precisión, por lo que deja de funcionar después de unas semanas o meses”.

El equipo dirigido por Wisniewski resolvió este problema “engañando” al cuerpo para que no pueda reconocer los sensores como objetos extraños. Los dispositivos son más pequeños que un grano de arroz y están hechos de un armazón de hidrogel que es tan flexible como una lente de contacto. Los investigadores también se aseguraron de que carezca de superficies planas, lo cual es un claro indicio de que un objeto no es natural. Como resultado, las células y los capilares crecen en la estructura porosa del sensor sin desencadenar la respuesta inmune indeseable. De hecho, Wisniewski señala que los primeros sensores implantados en voluntarios humanos siguen funcionando después de más de cuatro años.

El tipo de molécula colorante unida al hidrogel determina el analito (componente de interés analítico), como el oxígeno, el dióxido de carbono, la glucosa o el lactato, que un sensor en particular puede reconocer. Básicamente, cada sensor está recubierto de una sustancia que determina qué se analizará. Un pequeño detector que se sostiene contra la piel, o se pega a él como un parche, que transmite de forma inalámbrica la medición a un ordenador, tablet o teléfono móvil la información al instante. Esto permite controlar todo el tiempo cualquier variable de las mencionadas.

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