Test de sangre y orina para detectar trastornos del espectro autista

El avance permitiría una detección temprana

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El análisis detecta el daño a una proteína en el plasma sanguíneo. Crédito imagen: Robert Couse-Baker

Un equipo de científicos de la Universidad de Warwick ha desarrollado un nuevo test de sangre y orina que permitiría realizar una detección temprana de los trastornos del espectro autista (TEA), lo que significa que quienes lo tienen, podrían recibir un tratamiento apropiado mucho antes.
Los TEA son trastornos del desarrollo que afectan principalmente a la interacción social y pueden incluir un amplio espectro de problemas de conducta. Estos incluyen trastornos del habla, comportamiento repetitivo y/o compulsivo, hiperactividad, ansiedad y dificultad para adaptarse a nuevos entornos, algunos con o sin deterioro cognitivo. Dado que hay una amplia gama de síntomas de TEA, el diagnóstico puede ser difícil e incierto, particularmente en las primeras etapas de desarrollo.

El estudio, publicado en Molecular Autism, destaca una relación entre los TEA y el daño a las proteínas en el plasma sanguíneo por oxidación y glicación, procesos en los que las especies reactivas del oxígeno (ROS) y las moléculas de azúcar, modifican las proteínas de manera espontánea. El equipo, liderado por Naila Rabbani, afirma que se trata de la prueba más confiable hasta la fecha. “Nuestro descubrimiento – señala Rabbani en un comunicado – podría conducir a un diagnóstico e intervención más temprana. Esperamos que las pruebas también revelen nuevos factores que conducen al TEA. Con más pruebas podemos revelar perfiles específicos de plasma y urinarios “huellas dactilares” de compuestos con modificaciones perjudiciales. Esto puede ayudarnos a mejorar el diagnóstico de TEA y señalar el camino a nuevas causas”.

En los casos de TEA se señala que entre un 30 y un 35% está vinculado a causas genéticas y el 65-70% restante se cree que podría estar relacionado con una combinación de factores ambientales, mutaciones múltiples y variantes genéticas raras. Sin embargo, el equipo de investigación también cree que las nuevas pruebas podrían revelar causas que aún se desconocen.
Los próximos pasos serán repetir el estudio con otros grupos de niños para confirmar el buen rendimiento diagnóstico y evaluar si la prueba puede identificar los TEA en etapas muy tempranas e indicar cuan es probable que el TEA se desarrolle hacia trastornos más graves.

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