El dinosaurio que sabía camuflarse

El estudio de los patrones de sus plumas ha aportado importante información sobre el ambiente en el que vivió.

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El Sinosauropteryx, no llegaba al metro de altura y se alimentaba, entre otros, de pequeños reptiles. Crédito imagen: University of Bristol

Un grupo de investigadores de la Universidad de Bristol, liderados por Fiann Smithwick, han revelado cómo un pequeño dinosaurio utilizaba el patrón de color de sus plumas, incluyendo una franja alrededor de sus ojos, para evitar ser detectado por depredadores y presas.
Al reconstruir el probable patrón de color del Sinosauropteryx, los investigadores han demostrado que tenía varios tipos de camuflaje que probablemente lo ayudaron a evitar ser comido en un mundo lleno de dinosaurios carnívoros más grandes, incluyendo parientes del T. rex.
“Lejos de ser las pesadas bestias grises prehistóricas de libros infantiles – explica Smithwick – , algunos dinosaurios tenían sofisticados patrones de color para esconderse y confundir a los depredadores, al igual que algunos animales actuales. La visión era muy importante en los dinosaurios, al igual que las aves de hoy, por lo que no es sorprendente que hayan desarrollado elaborados patrones de color. Los patrones de color también nos permitieron identificar el hábitat probable en el que vivió este dinosaurio hace 130 millones de años”.

El trabajo, publicado en Current Biology, implicó analizar cómo las plumas pigmentadas oscuras se distribuyeron por todo el cuerpo y reveló algunos patrones de color distintivos. Estos dibujos también se pueden ver en animales modernos que los usan como camuflaje. Los patrones incluyen una franja oscura alrededor de los ojos que en las aves modernas ayuda a ocultar el ojo de posibles depredadores, y una cola rayada que puede haber sido utilizada para confundir tanto a los depredadores como a las presas.
El pequeño dinosaurio, que no llegaba al metro de altura, también ostentaba una espalda oscura y una parte frontal más clara, patrón utilizado por muchos animales modernos para hacer que el cuerpo se vea más plano y menos 3D. Esto impide que sobresalgan de su entorno, haciéndolos más difíciles de detectar, tanto para presas como para depredadores.
“Al reconstruir el color de estos dinosaurios – concluye Smithwick –, hemos comprendido mejor no solo cómo se comportaban y las posibles dinámicas de depredador-presa, sino también los entornos en los que vivían. Esto destaca cómo las reconstrucciones pueden explicarnos cosas que son imposibles de saber si solo se estudian los huesos de estos animales”.

El título del estudio es Countershading and stripes in the theropod dinosaur Sinosauropteryx reveal heterogeneous habitats in the Early Cretaceous Jehol Biota.

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