El Amazonas no es tan frágil como creíamos

Las sequías y la deforestación no le afectan tanto señala un estudio

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Una vez liberada de la presión humana, como la agricultura o los incendios provocados, la región se recupera rápidamente. Crédito imagen: Nasa

El bosque amazónico almacena cerca de la mitad del carbono del total de los bosques tropicales y es responsable de un 25% de la absorción de carbono de estos ecosistemas. Eso implica que las grandes pérdidas de la cubierta forestal de la región, tiene un gran impacto en el cambio climático a nivel planetario.
Hasta ahora los expertos consideraban que la selva amazónica tiene un punto de inflexión provocado por lo que se conoce como bi-estabilidad, la convivencia de áreas de sabana y selvas tropicales coexistentes bajo las mismas condiciones ambientales. Esta bi-estabilidad significa que la deforestación o la sequía podrían conducir a un aumento dramático de la frecuencia de incendios, lo que elevaría la superficie de las sabanas, que no volverían a alojar árboles hasta que aumenten las lluvias y se liberen de la presión humana.

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“Decidí analizar los datos satelitales desde otro punto de vista – explica Bert Wuyts, autor principal del estudio publicado en Nature Communications, en un comunicado – y surgió una imagen muy diferente cuando controlé la estacionalidad e hice a un lado los puntos que representaban lugares sometidos a la influencia humana. En ese momento, la bi-estabilidad desapareció casi por completo”. Para confirmar sus resultados, el equipo de Wuyts ha examinado los datos durante dos años. Al parecer las investigaciones anteriores no habían tenido en cuenta la interacción espacial y los efectos que provocan las zonas limítrofes de selva y sabana, sobre todo en lo que respecta a los incendios. La clave, según destacan los autores, era reconocer que la proximidad de los cultivos humanos actúa como un tercer factor determinante. Los bosques más cercanos a los cultivos están sujetos a la tala ya la erosión por incendios. Esto causa un cambio de la frontera entre bosque y sabana hacia áreas más húmedas.

La buena noticia es que mientras haya algún bosque, la deforestación no bloqueará las áreas forestales actuales transformándolas en sabana. Esto significa que la recuperación del bosque en áreas deforestadas se producirá tan pronto como estas áreas sean liberadas de las presiones humanas.
El estudio se titula Amazonian forest-savanna bistability and human impact

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