Los optimistas son pesimistas encubiertos

De acuerdo con un reciente estudio de la Universidad de California, tantos unos como otros esperan lo peor

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A la hora de la verdad, parece que todos lo vemos negro. Crédito imagen: Café

A la hora de esperar una noticia, como el resultado de un examen, a medida que se aproxima el momento clave, esperar lo peor sería algo común tanto para optimistas como para quienes lo ven todo negro. Así lo afirma un nuevo estudio realizado por Kate Sweeny y Angelica Falkenstein, de la Universidad de California en Riverside (UCR). Los resultados, publicados en Journal of Personality señalan que no hay diferencias entre ambos cuando se trata de malas noticias potenciales.
De acuerdo con los responsables del estudio, las predicciones de los alumnos se vuelven cada vez más pesimistas a medida que se acerque la noticia de sus notas, los pacientes cada vez más seguros de haber contraído una grave enfermedad al aproximarse la entrega de los resultados y los votantes confían menos en las posibilidades de su candidatos al llegar la fecha de las elecciones.
“La intuición podría sugerir que algunas personas son más propensas al optimismo que otras – afirma Sweeny en un comunicado –, algunos parecen inmunes al nerviosismo, pero la tendencia a pensar en lo peor es en realidad bastante común”.

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Los investigadores de la UCR analizaron este comportamiento en nueve estudios diferentes, algunos de los cuales involucraban a estudiantes de psicología en situaciones de laboratorio bien controladas (como esperar resultados en una prueba). En cada estudio, los investigadores evaluaron la tendencia del participante hacia el optimismo o el pesimismo, y luego examinaron si los optimistas eran más propensos a anticipar malas noticias que los pesimistas.
“Al contrario de lo que diría la intuición – concluye Sweeny –, los optimistas no estaban inmunes a sentir un aumento del sentimiento pesimista en el momento de la verdad. De hecho, ningún estudio mostró una diferencia entre optimistas y pesimistas en su tendencia a esperar lo peor”.
Sweeny dijo que aunque este hallazgo pudo haber sido sorprendente al principio, está claro que enfrentarse con entereza a las malas noticias tiene beneficios: este tipo de pesimismo oportuno tiene poco coste emocional y protege a la gente del duro golpe de malas noticias imprevistas.

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