Misión al asteroide Bennu para descubrir el origen de la vida

Se lanzará hoy a medianoche y regresará a la Tierra en 2023 con muestras que, esperan, contendrán moléculas orgánicas.

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Recreación artística de la sonda Osiris-Rex recogiendo muestras en el asteroide Bennu. Tendrá apenas 3 segundos para hacerlo. Crédito imagen: NASA

A la 01:05 de esta noche, la Nasa lanzará la sonda OSIRIS-REx desde Cabo Cañaveral. Su misión será acercarse al asteroide Bennu para recoger muestras que podrían aportar nuevos conocimientos sobre el origen del sistema solar y de la vida en nuestro planeta.
Se trata de una misión que durará unos 7 años y ha costado, hasta la fecha, unos 800 millones de dólares. “"El objetivo principal – explica Dante Lauretta, responsable de la misión – es traer unos 60 gramos de material rico en carbono de la superficie de Bennu,. Esperamos que estas muestras contengan moléculas orgánicas de los primeros tiempos del sistema solar que nos puedan dar información y pistas sobre el origen de la vida”.
El asteroide Bennu se cruza con la órbita terrestre y su momento de mayor cercanía es cada seis años. Cuando fue descubierto, en 1999, se encontraba a dos millones de kilómetros y los expertos predicen que en 2135 llegará a acercarse a 300.000 kilómetros de nuestro planeta, ya dentro de la órbita lunar, pese a ello hay muy pocas probabilidades de que colisione con la Tierra, una entre 2.500.
Bennu tiene unos 500 metros de diámetro, un período de rotación de 4,3 horas y uno orbital de 438 días. “Imaginad una pequeña montaña en el espacio, así es Bennu”, aclara Lauretta. Es un asteroide del tipo B, los más primitivos y los que habrían bombardeado la Tierra hace miles de millones de años, aportando los elementos imprescindibles para el origen de la vida.
Por su parte, la sonda OSIRIX-REx (acrónimo de Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, and Security-Regolith Explorer) tendrá por delante un viaje de dos años antes de encontrarse con Bennu. Una vez allí, sus cinco instrumentos cartografiarán su superficie, pero será en 2020 recién cuando OSIRIX-REx se aproxime lo suficiente como para tocarlo, por apenas tres segundos. Ese tiempo bastará para que un brazo aspirador, el TAGSAM (Touch-and-Go Sample Acquisition Mechanism o Mecanismo de Obtención de Muestras “Toco y me Voy”) obtenga el material tan esperado. Luego habrá que esperar hasta 2023 para su regreso a la Tierra. Las muestras obtenidas podrían revelar cómo el material necesario para la vida, carbono y hielo, llegaron a nuestro planeta.
Se trata de una misión que sentará las bases para futuras exploraciones de asteroides y otros cuerpos pequeños del sistema solar. Hasta ahora aquellas que lo intentaron tuvieron un éxito relativo. La misión japonesa Hayabusaing se acercó al asteroide Itokawa, pero las muestras con las que regresó estaban contaminadas. Su hermana pequeña, Hayabusa 2, llegará al asteroide 162173 Ryugu en 2018.
La otra gran exploradora de asteroides es Philae, de la ESA que, aunque ha aportado numerosos datos, no regresará a la Tierra.

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