Un grupo de esqueletos aporta claves sobre el origen de la agricultura

Así lo afirma un reciente estudio que pretende zanjar un debate científico

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La historia de la agricultura habría comenzado en la media luna creciente y desde allí varios grupos la habrían difundido por todo el planeta.

Varias poblaciones de cazadores-recolectores habrían adoptado de forma independiente la agricultura en la zona de la media luna fértil (una región histórica que abarca los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia) y luego pasaron a sembrar las semillas de la agricultura a lo largo y ancho del planeta según sugiere un nuevo análisis.
Los resultados, publicados en la revista Science, podrían dar por zanjado el debate sobre si la responsable de enraizar la agricultura y difundir los genes relacionados con ella, en las primeras civilizaciones fue una sola población, o si ocurrió gracias a diferentes grupos de agricultores que diseminaron esta tecnología.
Pese a los continuos estudios de ADN, los orígenes de las poblaciones agrícolas en la media luna fértil, donde se originó la revolución neolítica en Occidente, son difíciles de determinar. Para intentar responder a este enigma de una vez por todas, un equipo dirigido por Farnaz Broushaki, de la universidad alemana Johannes Gutenberg, secuenció el ADN de cuatro esqueletos que representan los primeros restos humanos neolíticos de la región de Zagros, en Irán, el sitio de algunas de las evidencias más antiguas relacionadas a la agricultura.
Los análisis genéticos de los investigadores descubrieron una población desconocida, muy diferente a los antiguos neolíticos de Anatolia, la población considerada a menudo como los probables ancestros de los agricultores europeos. Esto sugiere que estos agricultores de Zargos, cuyas secuencias genéticas tienen una gran semejanza con las poblaciones paquistaníes y afganos actuales, no fueron los antepasados de los primeros agricultores europeos.
Lo más probable es que los agricultores de Zargos se separaron de los neolíticos de Anatolia unos 40.000 años atrás, según los autores, y actuaron como una fuente alternativa de difusión de la agricultura. Esto apoya la hipótesis de que, en lugar de ser la obra de un único grupo de agricultores, la cultura agrícola se extendió a Europa, África y Asia gracias a más de un grupo

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