El trabajo no remunerado de la mujer produce bienes de consumo no cuantificables, pero también es riqueza

Reconocida por sus estudios sobre el trabajo no remunerado de la mujer, María Ángeles Durán es una socióloga-economista a la que no le molesta denunciar que ningún convenio colectivo aceptaría la carga de trabajo a la que diariamente se enfrentan miles de españolas. Recientemente, ha sido elegida miembro de la Selección Española de Ciencia 2015

A la pregunta de qué papel desempeña en la Economía el trabajo doméstico de la mujer, María Ángeles Durán responde que delegar en este colectivo el cuidado de los niños y el hogar es una forma de desplazar los costes hacia personas que no saben negarse a ello.

- ¿Es usted feminista?

- Depende. Yo creo que sí. El feminismo no es más que llevar la democracia a la relación entre hombres y mujeres. Se me hace muy extraño que alguien diga que es demócrata, pero que no es feminista. Para mí ambos conceptos están unidos.

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- Antes, las mujeres antes podían dedicarse al cuidado de niños y ancianos. Hoy, con su incorporación al mundo laboral, esta tarea está un poco desatendida… Es un cambio importante, pero no el único. También hace unos años la sanidad era una asunto privado y luego se entendió que debía ser público y estar garantizado para todos. Con el cuidado de niños, enfermos y ancianos pasa lo mismo. Es muy difícil establecer los límites entre lo que es sanitario y lo que es social. Lo que se está produciendo desde el siglo XVIII es el reconocimiento de la importancia del sujeto individual y en ese sentido las obligaciones que cada uno tiene con los demás cada vez se precisan mejor. Por otra parte, hay un aumento de la responsabilidad colectiva, no individual, hacia todas las personas en una situación de debilidad. Si nos remontamos a la Edad Media, cada uno tenía que hacer la guerra con su propia gente. Luego aparecieron los ejércitos o las fuerzas de seguridad modernas . Lo mismo ocurre con la sanidad o la educación, garantizadas actualmente por el sistema público. En el campo de la atención a las personas con una salud frágil la tendencia va en la misma línea.

¿Por qué razón las cuotas territoriales del sistema parlamentario

español tienen que tener un predicamento político y moral mayor que

las cuotas de género?

- Lo que usted plantea es muy revolucionario

Sí, pero una revolución que lleva doscientos años en camino y que está inseparablemente unida a la incorporación de las mujeres al trabajo, es tanto una causa como una consecuencia. Una vez que están incorporadas con mayor plenitud al ámbito de vida público, su responsabilidad respecto al ámbito privado tiene que ser compartida y en todo caso más reducida. El descubrimiento del control de natalidad ha sido un cambio revolucionario. Actualmente, gracias a la baja mortalidad infantil y a la mayor longevidad, bastan poco más de dos hijos de media por mujer para que se garantice la tasa de reposición, y esta nueva situación no es compatible con el papel tradicional de la mujer centrado en la gestación y cuidado de niños. Sin embargo, la mayor demanda de atención ya no la producen los más pequeños. En España, por ejemplo, los menores de cinco años consumen en conjunto menos tiempo de cuidado que las personas muy mayores . La definición de la mujer como cuidadora ha cambiado de un modo drástico.

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- ¿Cuál debería ser la implicación del Estado en este asunto?

Entiendo las dificultades prácticas de la aplicación de las medidas que propongo. Probablemente ha habido algunos intentos muy bien intencionados como fue la Ley de Dependencia, pero creo que fueron demasiado optimistas respecto al cálculo del coste de la aplicación de las medidas. Como tendencia no tengo ninguna duda de que esta es la vía porque ya no pueden recaer sobre las mujeres esas obligaciones, tienen que ser una tarea compartida por toda la sociedad. El problema es cómo pasar de un derecho general a una aplicación concreta. En esa línea hemos dado un paso muy rápido que se ha revelado excesivo para lo que estaba dispuesta a hacer, sobre todo financieramente, la sociedad española. Pero en tanto que las mujeres sientan que ellas son las responsables, se sentirán culpables. Lo que habría que preguntarse es; ¿por qué se sienten culpabilizadas tantas mujeres y no toda la sociedad, o los varones de su propia familia ?

Hombres y mujeres están más o menos igual de capacitados para el

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cuidado de los más débiles ¿por qué aceptar que las mujeres son

quienes tienen que asumirlo?

- Pero es inevitable que todo ello suponga un gran esfuerzo económico

El sistema productivo español consta de dos grandes sectores. Uno es el monetarizado, donde están las empresas y la Administración Pública. El otro es el no monetarizado, en el que se hallan la mayoría de los servicios que se producen en el hogar para el autoconsumo y gran parte de lo que generan las ONG. Ambos sectores son interdependientes, lo que sucede en uno de ellos afecta al otro inmediatamente. Sin embargo, cuando nos referimos a la economía, habitualmente olvidamos que se apoya en estos dos pilares y confundimos el total con solo una parte. El sector monetarizado utiliza más tecnología y está más reglamentado. El trabajo que se realiza para el mercado laboral esta reglamentado estrictamente: los salarios, la duración de la jornada, la Seguridad Social, los impuestos... y si no cumple estos requisitos es ilegal. Sin embargo, si se devuelve al sector no monetarizado, que son los hogares, aparentemente se abaratan los costes porque no tributa, no tiene costes de seguridad social… En realidad, no es así. No es que sea más barato, sino que se desplazan los costes hacia personas que no pueden, por razones morales, impedirlo.

- Pero es un sector que no produce bienes de consumo cuantificables.

- Más bien es que no se quiere cuantificar. Naciones Unidas estableció en la Conferencia de la Mujer celebrada en Pekín en 1995 que el Sistema de Cuentas Nacionales es engañoso porque nos induce a pensar que el trabajo no remunerado es gratuito e infinito. De ahí que las aproximaciones macroeconómicas con las que nos estamos moviendo y que sirven para tomar la mayor parte de las decisiones en política económica y social estén sesgadas.

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La mayor parte de las decisiones en política económica y social estén

absolutamente sesgadas porque se basan en que el trabajo no remunerado

es gratuito e infinito

- Pero no genera riqueza.

- Sí, sí la genera. Por ejemplo, nosotros no computamos cuánta riqueza produce un bosque o un río mientras no generen flujos monetarios. Pero eso no quiere decir que no tenga un valor. ¿Qué es riqueza y qué no? Todo depende de cómo lo definamos. Los Premios Nobel de Economía, J. Stiglitz y Amartya Sen, sostienen que hay que revisar nuestro marco de análisis e incluir en él la producción que se hace en los hogares aunque sea para autoconsumo, aunque sea básicamente de servicios y no de bienes. Hay que tener clara la diferencia entre el flujo monetario y la riqueza.

- Las mujeres se enfrentan a importantes condicionantes morales, religiosos, sociales, de culpabilidad… Se habla de la importancia de un entorno afectivo para favorecer el bienestar de los más débiles. La mujer tiene un gran sentido de obligación hacia sus familiares débiles. Las cargas que se pueden hacer recaer sobre ella son infinitas. Las gradaciones también, desde quienes piensan que ha de estar en casa o cubrirse hasta que no se le vea más que una línea por los ojos, hasta quienes aceptan márgenes muy amplios, prácticamente iguales que para los hombres. Un entorno afectivo bueno es importante tanto para hombres como para mujeres. Pero ¿quién demuestra que no es importante la independencia económica, también para las mujeres?

- ¿Cómo garantizar que si les sobreviene un divorcio, una viudez, estén a salvo de las consecuencias de haberse dedicado en exclusiva a producir cuidados para sus familiares? Una sociedad modélica debería poner a su población a salvo de estos riesgos. Otra cosa distinta es si el trabajo afectivo y del cuidado familiar tiene que ser pagado en dinero. Yo no estoy a favor de que haya un salario para el ama de casa por el mero hecho de serlo. ¿De dónde sacaríamos el dinero para pagar el trabajo doméstico no remunerado, si ahora mismo se dedican a esta tarea 56 minutos más diariamente que a la actividad laboral remunerada?.

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El trabajo no remunerado de la mujer produce bienes de consumo no

cuantificables, pero también es riqueza

- Parece un callejón sin salida

- La solución pasa por la oferta de servicios públicos y por la redistribución dentro de la familia. No tiene sentido que los varones estén prácticamente exentos de ello. Cuando se inventó la jubilación, los varones, de media, fallecían dos años después de haberse jubilado. En este momento, se vive más de 20 años después de dejar el empleo. Hombres y mujeres están más o menos igual de capacitados para el cuidado de los más débiles ¿por qué aceptar que las mujeres son quienes tienen que asumirlo? En estos momentos, cientos de miles de ellas tienen una carga de trabajo diaria que no la aceptaría ningún convenio colectivo, no tienen descansos garantizados, ni cobertura de la seguridad social, ni ningún tipo de derecho.

- ¿A quién corresponde cambiar la mentalidad de los hombres como cuidadores?

- En los cambios sociales no queda nadie fuera. Los científicos sociales envidiamos a los que desarrollan su actividad en el laboratorio porque toman sus materiales, crean unas condiciones de laboratorio, consiguen aislar todos los condicionantes y trabajan únicamente con uno de ellos. Nosotros no tenemos capacidad de actuar de esta manera. Detectamos los elementos variables más importantes, pero siempre quedan otros difíciles de prever que estropean los resultados en un momento cualquiera. Son aproximaciones al conocimiento muy distintas. En el mundo social todos somos parte del experimento. También las instituciones, también las leyes. Las leyes pueden favorecer o retrasar el cambio social. Por ejemplo, el Codigo Civil ha sufrido muchos cambios para ajustarse a los nuevos tipos de organización familiar en España. Una de las modificaciones es la del artículo 68 , que dice que los cónyuges deberán compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo. Pero es imposible que haya un tribunal en cada casa imponiendo sanciones a quien no cumpla lo legislado.

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- ¿Puede ayudar a la mejora de igualdad entre los sexos la discriminación positiva?

Respondo con otra pregunta: ¿Por qué razón las cuotas territoriales del sistema parlamentario español tienen que tener un predicamento político y moral mayor que las cuotas de género? Mientras las mujeres no han tenido poder político, no han podido exigir el derecho a ser electoras o elegidas. Todo eso se ha conquistado hace poco. En cualquier caso, este tipo de medidas deberían ser temporales, sin olvidar que el coste de la discriminación negativa de facto es muy alto, y no solo para quienes lo sufren directamente sino para el conjunto de la sociedad.

- La desigualdad ataca con particular violencia a la mujeres extranjeras

- En cualquier sociedad siempre hay grupos que están a la cola en los derechos y en la delantera en los deberes. Eso ocurre en la actualidad con los inmigrantes, igual que en su día sucedió con los campesinos, los obreros industriales… Los países ricos transfieren todo aquello que no les interesa a los menos desarrollados o con menos poder. Si una empresa deslocaliza , se lleva el trabajo más duro a una zona no desarrollada, con pocas garantías para los trabajadores y una tecnología menos avanzada. Por ello puede remunerar mejor al personal cualificado, al que reside en el país desarrollado. Sin embargo, la producción de servicios de cuidado no se puede deslocalizar, si se quiere abaratar el cuidado no hay otra vía que importar los trabajadores que vayan a hacerse cargo de ello, con las secuelas de problemas que eso conlleva.

- ¿Qué haría usted si tuviera el presupuesto de La Roja?

Si tuviera un presupuesto tan jugoso, y su administracion fuese flexible, haría realidad un sueño. Crearía un gran equipo internacional que avanzase enormemente en la línea de lo solicitado por Naciones Unidas, un marco nuevo para el análisis macroeconómico que incluyese el trabajo no remunerado para España y toda Iberoamérica. Para eso hace falta mucha imaginacion , mucho amor por el conocimiento y mucha capacidad de asumir riesgos. Conozco los mejores expertos, quién podría prestar su colaboración en cada país. No podría atenerme a convocatorias y reglamentos burocratizados, porque los que más saben trabajan en instituciones diversas, con perfiles que no siempre coinciden con los académicos convencionales. Pero, que yo sepa, esta es solo una pregunta retórica, y ni tengo el presupuesto de La Roja ni puedo utilizar con flexibilidad el pequeño presupuesto del que realmente dispongo. Eso es lo bueno y lo malo de los sueños, que por una parte nos estimulan y por otra nos hacen ver la pequeñez de lo conseguido por comparación con lo imaginado.

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