El beso de las estrellas

Cada vez se acercan más y van a terminar mal

A 160.000 años luz de la Tierra se encuentra la Nebulosa de la Tarántula. La región es conocida como la incubadora de estrellas, la región más activa en el universo cercano en lo que a nacimientos de nuevos astros se refiere. Allí se encuentra el sistema estelar doble VFTS 352, dos estrellas masivas y de altas temperaturas (más de 40.000º C en la superficie) que se encuentran separadas por solo 12 millones de kilómetros. La distancia puede parecer enorme, pero teniendo en cuenta que es una tercera parte de la que separa a la Tierra de Venus y que entre ambas estrellas suman una masa de casi 57 veces la del Sol, es comprensible hablar de cercanía. De hecho la distancia es tan pequeña que sus superficies se superponen y se ha formado un puente entre ellas, según han revelado nuevas observaciones del telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO) a través de un artículo publicado en The Astrophysical Journal.
Este “beso sideral” las convierte en un sistema de los más extraños conocidos y, de acuerdo con los expertos, su estudio resulta fundamental ya que este tipo de eventos desempeñan un rol vital en la evolución de las galaxias y serían fundamentales para la producción de elementos como el oxígeno. Las observaciones han permitido descubrir que ambas estrellas comparten cerca del 30% de su material.
“Actualmente este sistema es el caso más interesante de estrella doble masiva que presenta este tipo de mezcla interna – explica el autor principal de este trabajo, Leonardo A. Almeida, de la Universidad de São Paulo, Brasil – Como tal, es un descubrimiento fascinante e importante”.
Por ahora el futuro de este sistema binario es incierto. "Si sigue girando rápidamente – afirma, Hugues Sana, de la Universidad de Lovaina (Bélgica) – podría terminar su vida como una de las explosiones más energéticas del universo, conocida como un estallido de rayos gamma de larga duración”.
La otra posibilidad es menos catastrófica, pero también incluye una desaparición. "Si las estrellas se mezclan lo suficientemente bien – explica la astrofísica Selma de Mink, de la Universidad de Amsterdam y también involucrada en el hallazgo –, ambas permanecen compactas y el sistema VFTS 352 podrá evitar la fusión. Esto llevaría a los objetos por un nuevo camino evolutivo que es completamente diferente de las predicciones de la evolución estelar clásica. En el caso de VFTS 352, las componentes probablemente acabarían sus vidas como explosiones de supernova, formando un sistema binario cercano de agujeros negros. Un objeto de estas características sería una intensa fuente de ondas gravitacionales".

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