Cómo las gambas podrían salvar el planeta

Idean una nueva técnica para convertir las cáscaras de las gambas en plástico biodegradable

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Foto: Creative Commons (Flickr - por wwarby)

Ciudadanos del mundo: tenemos un nuevo 'salvador'. No se dejen engañar por su falta de músculo y su pequeño tamaño, el crustáceo marino más preciado del litoral onubense, la gamba (y su tocayo el langostino), podría ser la solución para la amenaza ambiental provocada por la fabricación de plásticos sintéticos.

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Investigadores del Instituto Wyss de Harvard han desarrollado un método para llevar a cabo la fabricación a gran escala de objetos de plástico (envases de alimentos, juguetes, etc.,) utilizando para ello un bioplástico completamente degradable extraído de cáscaras de gambas. Los objetos fabricados con este material tienen las mismas propiedades que los creados con plásticos sintéticos, pero sin la consecuente amenaza ambiental.

La mayoría de bioplásticos se realizan con celulosa, un polisacárido de origen vegetal. El equipo del Instituto Wyss desarrolló su particular bioplástico a partir de quitosano, una sustancia que proviene de las cáscaras de los crustáceos y que tiene una gran cantidad de aplicaciones comerciales y biomédicas. Además, es el segundo material orgánico más abundante en la Tierra.

Distintos investigadores e ingenieros de materiales no habían sido capaces hasta ahora de usar la quitina en nuevo arte del 3D. Pero el equipo de Wyss lo ha logrado con todos los honores, desarrollando una nueva forma de procesar el material de manera que pueda ser utilizado para la fabricación de objetos grandes y formas complejas en 3D. Además, según asegura el equipo de investigación, su bioplástico se 'autodestruye' cuando vuelve al medio ambiente y "libera nutrientes que ayudan de forma eficiente el crecimiento de las plantas".

"Hay una necesidad urgente en muchas industrias de usar materiales sostenibles que puedan ser producidos en masa", aseguró Ingber, Profesor de Bioingeniería en Harvard y uno de los autores del estudio. "Nuestro método de fabricación está pensado a gran escala, y muestra que el quitosano es fácil de obtener además de barato. Puede ser un bioplástico viable para sustituir a los sintéticos en numerosas aplicaciones industriales".

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El material resultante, conocido como Shrilk, "permite hacer cualquier forma 3D con impresionante precisión", afirma Javier Fernández, otro de los investigadores del estudio. De hecho, como podéis ver en este enlace, moldeó varias piezas de ajedrez con este innovador plástico.

Chitosan Bioplastic from Wyss Institute on Vimeo.

Vía | TreeHugger

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