Nobel de Física 2012

A Serge Haroche y David J. Wineland

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Serge Haroche (izquierda) y David J. Wineland han recibido el Premio Nobel de Física 2012

El Instituto Karolinska ha anunciado esta mañana en Estocolmo que el Premio Nobel de Física 2012 ha sido concedido a Serge Haroche, del College de France y la École Normale Superieure de Paris (Francia), y a David Wineland, del National Institute of Standards and Technology (NIST) de la Universidad de Colorado en Boulder (EEUU). Ambos estudian la inteacción entre la luz y la materia y los galardones les han sido concedidos por desarrollar "métodos experimentales que suponen un decisivo avance y permiten medir y manipular sistemas cuánticos individuales".

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Haroche y Wineland han utilizado métodos diferentes. El primero ha sido capaz de atrapar fotones (partículas de luz) sin destruirlos entre dos espejos el tiempo suficiente como para estudiar sus propiedades. Por su parte, el profesor Wineland ha estudiado los iones (partículas con carga eléctrica) observando la luz que emiten al descomponerse. La física cuántica gobierna nuestro mundo, pero sus fenómenos sólo son apreciables en complejos experimentos como los que llevan a cabo estos científicos. En sus respectivos laboratorios han podido detectar estados cuánticos de la materia y observar, analizar, contar y controlar partículas cuánticas.

Con sus resultados han establecido los primeros pasos para la elaboración de un ordenador cuántico, basado en la capacidad de la materia de presentarse en diversos estados al mismo tiempo y que funcionará con mucha más rapidez y efectividad que los actuales ordenadores.

Entre las aplicaciones de sus trabajos se encuentran los relojes ópticos, cuya precisión para medir el tiempo es tal, que si hubiera existido un reloj así cuando se creó el Universo, hasta el día de hoy habría presentado un margen de error de, como máximo, cinco segundos.
El primer galardonado con el que contactó por teléfono el Instituto Karolinska declaró que recibió la llamada telefónica que debía anunciarle su elección mientras regresaba a casa con su esposa y "al ver en la pantalla el código telefónico de Suecia, tuve que sentarme". Su intención es celebrarlo en casa con champán con su familia y compañeros "sin los que nunca habría conseguido este premio", para por la tarde "volver al laboratorio".

La dotación del premio es de 8 millones de coronas suecas (unos 929.000 euros), a repartir entre ambos premiados.

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