3000 años atrás ya comíamos quinoa

El hallazgo le plantea a los científicos más preguntas que respuestas

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Getty ImagesRODRIGO BUENDIA

Hoy puede ser uno de los alimentos fetiches, pero la quinoa tiene una larga historia y es un recurso fundamental, desde hace siglos, en los Andes. Precisamente por ello, sorprendió el hallazgo de una masa de semillas carbonizadas en Ontario, Canadá. Las semillas han sido identificadas como una antigua especie de quinua domesticada (C. berlandieri spp. Jonesianum), originaria del este de América del Norte. Las semillas se remontan al 900 a. C., y nunca antes este tipo de semillas tan al norte y de un tiempo tan remoto.

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Actualmente la quinoa es ampliamente reconocida por sus importantes cualidades nutritivas: un estudio publicado en Journal of Nutraceuticals y Food Science, determinó que, en comparación con otros cereales, la quinoa o quinua, tiene más proteínas y un mayor equilibrio de aminoácidos esenciales. Nutricionalmente, se parece más a la proteína de la leche que a los cereales como el trigo, el maíz y la cebada. También supera a los cereales en cantidades de fibra dietética, lípidos, calcio, hierro, zinc, fósforo y vitaminas B1, B2, B6, C y E.

Obviamente es y fue muy valorada.

"Encontrar semillas domesticadas tan antiguas en Ontario es especial – explica Gary Crawford, autor principal del estudio, en un comunicado –. En términos históricos, el siguiente cultivo en la región, aparece casi mil quinientos años después, en el 500 y es el maíz”.

El hallazgo de las semillas carbonizadas, aproximadamente 140.000, han sido descritas en American Antiquity. El análisis tomó tiempo, especialmente teniendo en cuenta el número de semillas y la necesidad de documentar si toda la colección era del mismo cultivo.

En aquellos tiempos, los habitantes de la región intercambiaban minerales y objetos de piedra con otros pueblos alejados, pero esta es la primera evidencia de un cultivo que forma parte de este sistema de intercambio. El significado que tuvo esta planta para los locales hace casi 3.000 años todavía no está claro.

“Este descubrimiento – concluye Crawford – plantea más preguntas que respuestas. Teníamos que considerar si las semillas solo se intercambiaban aquí o se cultivaban localmente.También tuvimos que considerar si este fue el comienzo de la agricultura en la provincia”.

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