Mascotas que nos salvan

Alertan de episodios de hipoglucemia con un 83% de acierto y de modo no invasivo

A guide dog becomes eyes for Veteran Hasan Arisoy
Getty ImagesAnadolu Agency

Adoptar un perro puede salvarnos la vida. Así de sencillo. No solo se ha demostrado que quienes conviven con perros enferman menos o tienen niveles más bajos de estrés, un reciente estudio, realizado por la Universidad de Bristol en colaboración con la organización Medical Detection Dogs, ha descubierto que los perros entrenados tienen el potencial de mejorar enormemente la calidad de vida de las personas que viven con diabetes tipo 1.

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Según los resultados, publicados en PLOS One, en promedio, los perros entrenados alertaron a sus dueños del 83% de los episodios de hipoglucemia en más de 4.000 episodios analizados. Un episodio de hipoglucemia es cuando el nivel de azúcar en la sangre desciende peligrosamente y, si no se trata, puede provocar la pérdida del conocimiento o incluso la muerte.

Los hallazgos confirman que los perros alertas pueden ayudar a los pacientes de Tipo 1 a regular sus niveles de azúcar en la sangre de forma no invasiva y evitar los riesgos de episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.

“Ya sabemos por estudios anteriores que la calidad de vida de los pacientes mejora enormemente al tener un perro de detección médica – explica Nicola Rooney, autora principal del estudio, en un comunicado –. Sin embargo, hasta la fecha, la evidencia provenía de estudios a pequeña escala. Nuestra investigación proporciona la primera evaluación a gran escala de los beneficios de utilizar perros de detección médica para detectar hipoglucemia”.

La organización Medical Detection Dogs entrena a los perros para que respondan al olor de las enfermedades humanas y ayuden a los humanos a convivir con ciertas dolencias. Al estar familiarizados con sus dueños, los perros están condicionados para responder con comportamientos de alerta cuando los niveles de azúcar en la sangre están fuera del rango objetivo.

Alentados por el comportamiento del perro, el paciente puede tomar las medidas adecuadas, generalmente administrando insulina o comiendo para mantener los niveles de glucosa correctos.

“Nuestra investigación – concluye Rooney – muestra que la efectividad de un perro se ve afectada por el perro individual y su conexión con su compañero humano. Dado que el uso de tales perros está creciendo, es importante que los perros utilizados para estos fines estén entrenados y controlados profesionalmente por organizaciones serias. También es vital que la investigación continúe tanto para evaluar la eficacia real como para determinar formas de optimizar su rendimiento”.

Título del estudio: How effective are trained dogs at alerting their owners to changes in blood glycaemic levels?: variations in performance of glycaemia alert dogs

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