La estrella que quería ser planeta

"En este caso, la estrella y el disco que hemos observado son tan masivos que, en lugar de presenciar la formación de un planeta, estamos viendo nacer otra estrella”, sostienen los autores del estudio.

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J. D. Ilee / University of Leeds

Un grupo de astrónomos, liderados por John Ilee, ha capturado una de las vistas más detalladas de una estrella joven tomada hasta la fecha. Y los detalles que han permitido identificar un compañero inesperado en órbita alrededor de ella: otra estrella más. Los resultados han sido publicados en Astrophysical Journal Letters.

El objeto principal, denominado MM 1a, es una joven estrella masiva rodeada por un disco giratorio de gas y polvo y constituía el centro de estudio de los científicos. Pero cerca de ella se detectó un objeto débil, MM 1b, justo más allá del disco en órbita alrededor de MM 1a. El equipo cree que este es uno de los primeros ejemplos de un disco "fragmentado" que se detecta alrededor de una estrella joven masiva.

“Las estrellas se forman dentro de grandes nubes de gas y polvo en el espacio interestelar – explica Ilee –. Cuando estas nubes se colapsan bajo la gravedad, comienzan a girar más rápido, formando un disco a su alrededor y en entornos de estrellas de baja masa, como nuestro Sol, es donde pueden formarse los planetas. En este caso, la estrella y el disco que hemos observado son tan masivos que, en lugar de presenciar la formación de un planeta en el disco, estamos viendo nacer otra estrella”.

Al medir la cantidad de radiación emitida por el polvo y los cambios sutiles en la frecuencia de la luz emitida por el gas, los investigadores pudieron calcular la masa de ambos cuerpos. MM 1a tiene 40 veces la masa de nuestro Sol, mientras que su compañera más pequeña, tiene apenas la mitad que de la masa de nuestra estrella.

“Muchas estrellas masivas más antiguas tienen compañeras cercanas – concluye Ilee – , pero las estrellas binarias a menudo son muy similares en cuanto a masa, y es muy probable que se formen juntas, como hermanas. Encontrar un sistema binario joven con una relación de masa de 80: 1 es muy inusual, y sugiere un proceso de formación completamente diferente para ambos objetos. Las estrellas tan masivas como MM 1a solo viven alrededor de un millón de años antes de explotar como potentes supernovas, por lo que si bien MM 1b tiene el potencial de formar su propio sistema planetario en el futuro, será uno que no vivirá mucho tiempo”.

Más información: G11.92-0.61 MM1: A Fragmented Keplerian Disk Surrounding a Proto-O Star

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