Los aerosoles colorean la atmósfera terrestre

Desvelados por los satélites de la NASA

Mapa de aerosoles atmosféricos
© NASA / Joshua Stevens / Adam Voiland

¿Qué queda en el aire cuando no hay nubes, ni niebla? Millones y millones diminutas gotas de líquido y partículas sólidas, llamadas aerosoles y dispersadas a capricho por el viento. Únicamente los percibimos en las escandalosas concentraciones del humo de un incendio, las cenizas de una erupción volcánica, la calima desértica o cuando la contaminación arrecia. Al poco, vuelven, pero siguen ahí, presentes y respirables.

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Solo detectables para los ojos electrónicos de los satélites en permanente observación a cientos de kilómetros de nuestra ceguera. Con los datos enviados por cuatro de esos vigías –Terra, Aqua, Aura y Suomi NPP, la NASA ha reproducido en esta imagen el estado de los aerosoles en un día cualquiera, concretamente el pasado 23 de agosto.

La visión resulta del programa de modelización GEOS FP y en ella se aprecia cómo tres ciclones tropicales giraban cual desconsiderados derviches por el Pacífico, levantando torbellinos gigantes de gotas de agua marina con su sal incorporada (en azul). El carbón negro procedente de incendios, fábricas y vehículos configuró tres penachos de un rojo brillante en África, el Atlántico y Norteamérica, y el polvo de reflejo morado se concentraba bastante al sur de Europa y Asia.

Por supuesto, ese día no se hizo de noche en todo el planeta a la vez. Pero, ya puestos, los científicos decidieron usar como base otro modelo de la iluminación artificial de la Tierra. Esta vez, a los datos del Suomi NPP se añadieron los de otro satélite, el VIRRS. Juntos, permiten localizar perfectamente los pueblos y ciudades que destellan bajo el cielo nocturno.

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