Entrevista a Edward O. Wilson

Premio Ecología y Biología de la Conservación

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Foto: © Fundación BBVA

Este naturalista estadounidense ha pasado su vida estudiando las hormigas. Pero además sus ideas y descubrimientos suponen una aportación definitiva a la sociobiología, la ecología y la conservación. Con una gran capacidad divulgativa, ha escrito varios libros, entre los que se cuentan Las Hormigas, La naturaleza humana (ambos ganadores de un Pulitzer) y El naturalista. Ha recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento de Ecología y Biología de la Conservación 2010.

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Usted ha extraído conclusiones sobre el comportamiento de diferentes animales sociales, y de los humanos, a partir del estudio de las hormigas. ¿Partió usted de una sensación de similitud entre todos los organismos vivos o llegó a ella a lo largo de sus investigaciones?

Yo empecé a estudiar hormigas de niño, porque me parecían fascinantes, y quise convertirme en entomólogo. A medida que mis conocimientos iban aumentando, me di cuenta de que las hormigas eran ideales para estudiar las feromonas, la organización social, y la evolución, y por eso profundicé en esas áreas.

Acuñó el término biodiversidad, que hoy forma parte de nuestro vocabulario cotidiano. Sin embargo, los esfuerzos para protegerla no parecen ser suficientes. ¿Hay algún aspecto del concepto que aún no hemos entendido bien?

Entre nuestros líderes, y entre el público en general, existe una tremenda ignorancia acerca de la cantidad de biodiversidad que existe (el número de las especies se cifra en millones), lo poco que sabemos de ella (la mayoría de las especies siguen siendo desconocidas para la ciencia), lo rápido que está desapareciendo, y lo importante que es para nuestra propia existencia. La ignorancia es el gran enemigo de la biodiversidad.

Desde el punto de vista de la sociobiología ¿cómo evaluaría la crisis actual? ¿cuáles cree que son sus causas más profundas y cuáles las medidas ineludibles que debemos tomar para salir de ella?

Cada vez tenemos más evidencias desde los campos de la arqueología y la biología de que el cerebro humano evolucionó principalmente gracias a la cooperación dentro de las sociedades y a la intensa competitividad entre ellas. Nos resulta fácil apoyar a otros miembros de nuestro grupo, pero, desgraciadamente, también nos resulta igual de fácil desconfiar y desdeñar a los miembros de otros grupos. En la búsqueda de soluciones beneficiosas para todos en la política global, tendremos que aprender a superar la xenofobia natural de nuestros orígenes más profundos.

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Usted ha defendido la integración de las ciencias y las letras en la educación humana. ¿Cuáles son en su opinión las desventajas de un mundo en el que el conocimiento parece especializarse cada vez más?

Las desventajas resultan obvias: la ignorancia acerca de la mayor parte el conocimiento y la incapacidad para encontrar patrones y sentido en las cosas.

En los últimos años, se ha ocupado usted sobre todo de investigaciones relacionadas con la conservación del medio ambiente. ¿Cuáles son los cambios más urgentes que deberíamos adoptar para proteger nuestro planeta?

Tenemos que desarrollar una política en la que combinemos establecer y dejar apartadas grandes reservas para proteger a los demás seres vivos, de forma que se estabilice el medio ambiente y se mantenga un alto nivel de biodiversidad, con la aplicación simultánea de lo mejor de nuestra ciencia y nuestra tecnología para detectar y mejorar la calidad de vida de nuestra propia especie en la tierra que estamos ocupando actualmente.

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