Arsuaga contra Garmendia

El científico y la ministra, en QUO

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Juan Luis Arsuaga y la Ministra Cristina Garmendia

Nuestro científico más internacional y la ministra que rige los destinos de la ciencia patria recortan su silueta sobre la ventana del despacho de ella. Hablan en privado, con un Madrid atardecido al fondo que deja escapar a estas horas de la tarde el primer goteo de ciudadanos de vuelta a casa, tras la jornada de trabajo, salpicando la vía de circunvalación más congestionada de la ciudad. ¿De qué estarán hablando?

Juan Luis Arsuaga: (escéptico) Ministra, viniendo por la M-30 aquí, a tu despacho, hablábamos del milagro español. Todos tenemos la sensación de que miras alrededor y ni el móvil, ni el reloj... nada de lo que usamos lo hacemos españoles.

Cristina Garmendia: (conciliadora) Hombre, Juan Luis, en España contamos con industrias muy potentes, no todas basadas en el ladrillo, que son exportadoras de tecnología y que generan grandes beneficios para el país.

JLA: ( interrumpe) Sí, los bancos.

CG: Hombre el sector financiero español se ha revelado como uno de los más potentes y seguros del mundo, pero también tenemos empresas punteras, como Repsol y Telefónica. De todas formas, una parte importante de la tecnología que se exporta no va asociada a una marca española y es tecnología española. Por ejemplo, el año pasado descubrí que el software que se utiliza en los lanzamientos del Ariane 5 es español. Esto casi nadie lo sabe.

JLA: (irónico) Sí, el software nos pega más… En el hardware es donde ya no nos vemos…
CG: Vamos a ver, lo que está claro es que en este momento tenemos un stock de conocimiento histórico y ahora el reto es traducirlo en competitividad de nuestra economía. España es ya la novena potencia mundial científica.

JLA: Muchas veces la gente me pregunta cómo está España en ciencia, y yo suelo contestar que estamos más o menos como en el resto de los campos. Supongo que en ciencia estamos igual que en ballets clásicos y que en orquestas sinfónicas…

CG: Verás, al menos es la primera vez en la historia en que el tamaño de nuestra ciencia equivale al tamaño de nuestra economía. Y eso solo lo podemos decir en la actualidad. Hace 20 años, que tú y yo ya estábamos en esto, mirábamos con envidia a los grandes países europeos. Hoy somos uno de ellos.

JLA: Claro… Pero seamos realistas (ahora que la Real Sociedad está en segunda división).
CG: Sí pero estamos en el grupo de ascenso, ¿eh?

JLA: Pues ahí es donde yo creo que está España. Sin ser catastrofista, España fue potencia en la época de los nuevos descubrimientos, en la Ilustración, hasta finales del XVIII. Jugábamos la Champions League y hasta ganábamos campeonatos. Luego descendimos a regional.

CG: Como poco…

JLA: Sí, y ahora podemos decir que somos uno de los equipos punteros de segunda. Lo siento, pero aún no estamos jugando la misma liga que Alemania, Inglaterra, Francia, Japón, Estados Unidos…
CG: (al rescate) Pero sí estamos donde Suecia, Italia, Dinamarca, Holanda… Acaba de salir un estudio que tú conocerás, el Scimago, que sitúa al Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el octavo lugar del mundo en excelencia, en una lista en la que están Harvard, el CERN… ¿Eso es Champions o no?

JLA: De acuerdo, pero ya me dirás cómo lo ve un profesor que quiera tener una empresa relacionada con su conocimiento; y que quiera hacerlo de forma legal, claro. Tiene que elegir una cosa u otra.

CG: Sí, y esa es una de las barreras que hay que superar. La Nueva Ley de Ciencia y Tecnología tiene entre sus prioridades tender más puentes entre el mundo de la academia y la empresa. Y eso pasa por fomentar la movilidad de los investigadores y profesores al sector privado. Esperamos poder llevarla al Parlamento antes de que acabe el año, cuando haya pasado por las discusiones pertinentes en el Consejo de Ministros y en el Consejo de Estado.

Quo: Y en todas esas discusiones en las que se decide el futuro marco legislativo de nuestra ciencia, ¿qué peso tiene la voz de los científicos? ¿Cuánto se habla de ciencia en el Consejo de Ministros?

JLA: ¡Es que los científicos no tenemos una voz!

CG: No, hombre, se ha discutido mucho con los científicos…

JLA: ¿Pero con cuáles? Si no estamos asociados, no tenemos un lobby que nos defienda, uno de los grandes lastres de nuestra actividad. Como lo es que tenemos una Universidad manifiestamente mejorable. Un sistema concebido como un servicio público que tiende a la homogenización.

CG: Claro, y necesitamos justo lo contrario. Necesitamos especialización.

JLA: Eso es. Se espera que la calidad de la Sanidad en Palencia sea equivalente a la de Barcelona; lo contrario sería inaceptable. Pero no es bueno trasladar ese modelo a la Universidad. Nadie espera que la calidad de una pequeña universidad inglesa sea igual que la de Oxford.

CG: España tiene que garantizar igualdad de oportunidades para todos. Pero eso solo puede darse si el estudiante puede elegir el mejor sitio donde ir, que no necesariamente es el que está a la puerta de su casa.

JLA: Bueno, eso lo pensamos todos, ¿pero cómo lo vais a conseguir?

CG: Pues mira, esto se hace con una hoja de ruta que se llama Estrategia Universidad 2015, que lanzamos el año pasado. El objetivo es que en 2015 tengamos a nuestras universidades punteras entre las mejores del mundo. Hemos de conseguir que los centros luchen por ser más atractivos; que compitan por los mejores profesores y alumnos.

JLA: Bueno, entonces quedamos en que para 2015…

CG: … tendremos alguna universidad entre las mejores del mundo.

JLA: ¿Entre las 100, por ejemplo?

CG: Hombre, yo esperaría algo más…

JLA: (ávido) Vale; pues venga, venga, dilo.

CG: Fíjate, yo espero que en 2015 tengamos dos universidades entre las primeras 50 del mundo.

JLA: Oye, que esto queda escrito en Quo...

CG: Vale, en 2015 me buscáis y hablamos.

JLA: Estamos hablando mucho de universidades, pero es por una razón. El 60% de la ciencia española se hace en universidades. ¿Cómo es posible que, salvo honrosas excepciones, no se dé una clase en inglés? Aquí no hay profesores extranjeros. Puede ocurrir que todos los profesores que ha tenido un alumno a lo largo de su carrera sean españoles y, últimamente, incluso que sean nacidos en su propia provincia.

CG: Es que en nuestra generación hablar inglés era un privilegio.

JLA: No, pero yo me refiero a que no hemos sido capaces de incorporar profesores de otros países. Vamos, que aquí lo que padecemos es una terrible endogamia.

CG: No seas injusto; cada vez estamos atrayendo más talento.Pero déjame preguntarte algo. Como paleontólogo, ¿tienes un interés específico que vaya más allá de proveer conocimiento puro? ¿Estás dispuesto a contribuir al desarrollo de la economía y la competitividad de tu país?

JLA: (se hace el ofendido) Un momento; no solamente eso, sino que yo trabajo en el primer sector de la economía mundial. Cuando voy a una comunidad a pedir dinero para una excavación, siempre digo que no me pongan con el responsable de Cultura, sino con el de Industria.

CG: De momento, me gusta esa respuesta.

JLA: Es que es verdad, ¿o es que el Teatro Romano de Mérida no es Industria? La idea de que la economía es una fábrica con una chimenea que echa humo es falsa. Los dos primeros sectores de la economía mundial son, por este orden, el ocio (que es en el que yo trabajo) y la farmacia. O sea, que me entretengan, distraigan y formen, y luego que me curen. Un buen contenido, una buena historia vale más que el oro.

CG: Es que tú eres un científico que tiene interés en divulgar contenidos. Necesitamos más científicos como tú. ¿Sabes que me estás dando una idea muy buena y vamos a tomar nota? Dentro de la estrategia estatal de innovación, uno de los ejes es el desarrollo de la industria de la ciencia, y la habíamos orientado hacia la construcción de grandes instalaciones científicas y tecnológicas, como el Gran Telescopio de Canarias. Pero la divulgación también es una industria que tenemos que explotar.

JLA: No sabes cuánto. Ministra, estos señores tienen una revista que leen… ¿cuántos lectores?
quo: 1,2 millones de personas. Entre las seis revistas mensuales más leídas en España, tres son de ciencia.

CG: Bueno, si exceptuamos la prensa rosa…

JLA: No, no… compitiendo con la prensa rosa.

CG: No me digas… qué buena noticia. Eso es un gran dato. Pues ahora os hago yo a vosotros la pregunta: ¿os cuesta encontrar científicos que os ayuden a divulgar la ciencia?

Quo: Cada vez tenemos más científicos que saben comunicar su conocimiento, pero juanluisarsuagas no hay muchos, la verdad.

CG: Desde el Ministerio queremos impulsar eso. Tenemos que identificar a los investigadores que sean capaces de comunicar buenas historias y de trasladarlas al día a día de los ciudadanos.

Quo: ¿Y qué tiene que ver, por ejemplo, un hueso de Homo antecessor con el día a día de los ciudadanos?
CG: Hombre, ¿saber de dónde venimos te parece poco?

JLA: Y quiénes somos, ojo. Que no se te olvide que nuestro competidor es la Iglesia; no competimos con otros científicos. La nuestra es la pregunta fundamental “¿qué hacemos aquí?”, y solo hay dos respuestas posibles: la mágica o la científica. Lo nuestro es un artículo de primera necesidad.

CG: Estoy convencida de que la ciencia básica, la que trabaja en la frontera del conocimiento, nos hace avanzar hacia el futuro.

JLA: Ministra, antes de que se nos acabe el tiempo, te haré la pregunta que están esperando mis becarios: ¿qué va a ser de ellos, de los que se quieren dedicar a la investigación y de los que quieren salir a la industria?

CG: Las cosas van a cambiar mucho. Una de las grandes apuestas de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología es el impulso de la carrera científica. Necesitamos una carrera basada en capacidades y evaluada por méritos. La Ley acabará con las becas, habrá solamente contratos y una evaluación constante que tendrá que ver con los méritos. Es decir, se camina hacia la figura de la estabilización profesional de la labor científica.

QUO: Por desgracia, hay que terminar. ¿Por qué no aprovecháis y os pedís mutuamente un deseo?

CG: Dinero no, por favor…

JLA: No, no, no… Yo le pediría a la ministra… simplemente, cariño… Y luego, si hay dinero, mejor; y si no, ya habrá…

CG: Pero es que muchos científicos pedís cariño y luego no os dejáis querer.

JLA: Yo sí, yo sí… Yo estoy necesitado de grandes dosis de cariño…

QUO: Ministra, tu deseo.

CG: Yo ya se lo he pedido a Juan Luis en privado, y ahora ya lo podemos anunciar. Quiero que él y otros científicos de su talla me ayuden a desarrollar el Eje de la Ciencia y la Tecnología para la Lucha contra la Pobreza. Queremos llevar ese eje a la presidencia española de la Unión Europea, y tenemos buenas bases de cooperación para conseguir claros avances.

QUO: Ministra, por nuestra parte lo que podemos decir es que cuando tengas ese grupo de científicos comprometidos, la revista Quo estará ahí para que su voz se oiga.

CG: Me parece un proyecto ideal. Ya tenemos un deseo los tres.

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