PSICOLOGÍA

La receta de la felicidad: vivir también experiencias negativas

Es la conclusión de un estudio realizado en 8 países y con más de dos mil voluntarios

Juan Scaliter - 16/08/2017

La receta de la felicidad: vivir también experiencias negativas
Las emociones negativas formarían parte de la experiencia que nos hace valorar más aún la felicidad, según el estudio.

Si bien no existe una receta universal para alcanzar la felicidad completa, hay algunos elementos que todos compartimos: salud, amor y, seamos sinceros, algo de dinero nunca viene mal. Pero un nuevo estudio, publicado en Journal of Experimental Psychology, asegura que las personas pueden ser más felices cuando sienten las emociones que desean, incluso si esas emociones son desagradables, como la ira o el odio.

“La felicidad – explica Maya Tamir, profesora de la Universidad Hebrea de Jerusalén y líder del estudio –  es algo más que simplemente sentir placer y evitar el dolor. La felicidad es tener experiencias que sean significativas y valiosas, incluyendo las emociones que crees que son las correctas. Todas las emociones pueden ser positivas en algunos contextos y negativas en otros, independientemente de si son agradables o desagradables. Por ejemplo, alguien que no siente ira al leer sobre el abuso infantil podría pensar que debería estar más enfadado por la situación”

Las conclusiones del estudio se basaron en entrevistas a 2.324 voluntarios en ocho países: Estados Unidos, Brasil, China, Alemania, Ghana, Israel, Polonia y Singapur. Los resultados mostraron que los participantes en general querían experimentar emociones más agradables y menos emociones desagradables de lo que sentían en sus vidas, pero no siempre.
El estudio evaluó sólo una categoría de emociones desagradables conocidas como emociones negativas que se potencian a sí mismas: odio, hostilidad, ira y desprecio. En próximas investigaciones, el equipo de Tamir pretende analizar  otras como el miedo, la culpabilidad, la tristeza o la vergüenza.
El estudio puede arrojar algo de luz sobre las expectativas poco realistas que muchas personas tienen sobre sus propios sentimientos, según los autores. “Las personas quieren sentirse muy bien todo el tiempo en las culturas occidentales – concluye Tamir –. Incluso si se sienten bien la mayoría del tiempo, piensan que podrían estar mejor, lo que contribuye, paradójicamente a hacerlos menos felices”.


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