Quo y Horizon Zero Dawn vislumbran el futuro de las máquinas

La inteligencia artificial puede desarrollar instintos agresivos

Una prueba realizada por Google demuestra que la IA no duda en comportarse de forma violenta y traicionera si eso la beneficia

Vicente Fernández - 16/02/2017

La inteligencia artificial puede desarrollar instintos agresivos

“El desarrollo de la inteligencia artificial podría llegar a significar el fin de la raza humana”. Así de categórico se manifestó Stephen Hawking en 2014 al postularse sobre los hipotéticos peligros de la IA. Pero, ¿realmente hay motivos para mostrarse tan apocalíptico?

Lo cierto es que un reciente experimento realizado en DeepMind, los laboratorios de Google dedicados ha desarrollar inteligencias artificiales y redes neuronales, arrojó unos resultados que tienen un trasfondo, cuando menos, inquietante.

Los técnicos situaron a dos IAs en el escenario de un juego en el que tenían que repartirse un determinado número de manzanas. Y lo que se vio es que, cuando los frutos virtuales comenzaban a escasear, no dudaban en atacar y engañar a su rival, para tratar de apoderarse de las suyas.

El experimento parece revelar que la inteligencia artificial puede ser capaz de desarrollar instintos agresivos y de actuar a traición, lo que sin duda resulta muy alarmante.

Afortunadamente, el experimento también tuvo una cara positiva. Y es que las mismas IAs participaron en otro juego en el que se suponía que eran lobos y que obtendrían más presas si cazaban juntas. Y, efectivamente, en esta ocasión, ambas demostraron que también eran capaces de colaborar.

Los resultados del experimento son un buen ejemplo de la dicotomía que el desarrollo de la inteligencia artificial presenta para nuestra especie. Por un lado, los beneficios tecnológicos que nos va a reportar son innegables pero, por otro, también presenta numerosos riesgos.

Los especialistas afirman que pensar en una hipotética rebelión de las máquinas contra el ser humano no es un imposible, pero se trata de una posibilidad que aún queda muy alejada, ya que el desarrollo de la IA todavía no ha llegado al punto que la permita.

Los peligros que presenta esta tecnología tienen de momento un rostro más humano. Por un lado, está el temor a que alteren de manera dramática el mercado laboral, mandando al paro a millones de personas. Y, por otro, el miedo a que ciertos organismos e instituciones poderosas puedan servirse de ella para manipularnos.


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