El petróleo del siglo XXI

Claves y gadgets para convertirte en un experto en Inteligencia Artificial

Empresas y gurús tecnológicos afilan la chequera. Mientras, abrimos las puertas de casa a las primeras máquinas pensantes. ¿Estamos a salvo?

Juan Scaliter - 24/01/2018

Te puede interesar...

Máquinas que aprenden de sus errores, piensan, razonan y adelantan patrones de comportamiento. Ya están aquí, condicionando tu vida y amenazando con hacerlo aún más en el futuro. La inteligencia artificial ayudará a prevenir accidentes, contribuirá a realizar pronósticos climáticos exactos, evitará crímenes y te aliviará de las cargas pesadas de trabajo. Pero ¿quién la controla? ¿Serán los consorcios y estados o tendrás alguna capacidad de decisión sobre tu propia existencia?

AI: qué es exactamente

La propia definición es complicada. Si en medicina le preguntas a un médico qué es la salud, se encuentra con las mismas dificultades. En biología ocurre lo mismo. Podríamos decir que IA es conseguir que las máquinas se comporten de manera inteligente. Que realicen tareas que hasta ahora solo llevamos a cabo los humanos: la robótica autónoma, como los coches o los aviones autónomos, programas que puedan realizar un diagnóstico médico tras interpretar por sí mismas un gran número de imágenes… Son tareas que los humanos sabemos hacer con relativa facilidad, y que las máquinas todavía no logran acometer. El desafío es que lo consigan.

Carles Serra, vicedirector del Instituto de IA del CSIC

Para eso hace falta dinero. Y la inversión actual en este sector es billonaria. Desafortunadamente, en España no ocurre. Hay planes en Francia y Alemania. China lo ha definido como una prioridad nacional, lo que quiere decir que se pondrán los recursos que sean necesarios para explotarla, como ha ocurrido con el petróleo en Oriente Medio o la minería en Australia. En España no hay ningún plan estratégico para el futuro y en la Unión Europea, en general, hay una inversión muy tímida. Los estados se están quedando atrás en este sentido. Sin embargo, empresas como Google, Amazon, Alibaba en China o Microsoft han visto que la IA es el petróleo del siglo XXI. También hay que sentar bases para que sea ética, que respete las leyes, etc. Hay otros elementos que son políticos, llegaremos a un postcapitalismo: los recursos se van a tener que repartir, posiblemente habrá jornadas laborales más reducidas, probablemente un salario universal garantizado y habrá que poner en marcha nuevas iniciativas para evitar el conflicto global. Tenemos que ser capaces de hacer convivir las necesidades humanas con la tecnología.

¿Los primeros avances que veremos? En cinco años habrá un cambio enorme en todos los sistemas de traducción y conversación. Serán mucho más eficaces. Otro de los sectores que cambiará mucho nuestra relación con la IA será la conducción autónoma, que tendrá un gran impacto, fundamentalmente en la agricultura. Están a punto los primeros tractores sin conductor, que, además, podrán desempeñar trabajos programados.

Para todo esto, hace falta ya una enorme cantidad de expertos, ingenieros, matemáticos… Miles y miles de personas que hagan posible una nueva sociedad. Surgirán nuevos puestos de trabajo y será necesario reciclarse permanentemente. Si uno mira la tasa de paro en función de la cantidad de robots por habitantes, los países con mayor número de ellos como Japón, Estados Unidos, Alemania o el Reino Unido son los que menos desempleo tienen. La tecnología es un retorno para el empleo y los Estados más avanzados los saben.

Nosotros, los humanos, vamos a tener que modificar nuestro aprendizaje. Ya no estudiaremos un tiempo y luego podremos ejercer una profesión. Vamos a tener que actualizarnos a lo largo de toda la vida, igual que hacen las máquinas. Esto será
un cambio sociológico brutal. Los seres humanos no tendremos una única oportunidad.

Tipos de Inteligencia artificial, de - a +  

IA unidemensional

Aquella que trabaja a partir de una única serie de instrucciones fijas. Algunos ejemplos son las calculadoras, la cocinas inteligentes (léase Thermomix), Google Translator, los programas de ajedrez o los motores de búsqueda de internet. La nevera que te dice qué tienes que comprar y la lavadora de Panasonic.

IA bidimensional

Son los sistemas que operan con dos instrucciones diferentes para llegar a una respuesta. Entre los ejemplos se encuentra WATSON (el ordenador de IBM que venció en un juego de preguntas y respuestas a seres humanos); los asistentes de voz, como Siri, Cortana, Alexa o Bixby y el programa informático que recientemente venció a un experto al Go. Lo hizo porque fue capaz de utilizar las reglas del juego, mucho más numerosas que las del ajedrez, con el aprendizaje de nuevos movimientos inesperados para el experto humano.

IA multidimensional

Es lo último. No solo aprende por sí misma, también es capaz de establecer vínculos a partir de datos que aparentemente no están relacionados con el objeto de estudio. Los coches autónomos, que reciben información de GPS, acelerómetros, cámaras y otros vehículos y anticipan movimientos son el ejemplo más básico de la IA multidimensional. Pero hay otros más avanzados, como Eureqa. Unos años atrás, Hod Lipson, profesor de la Universidad de Cornell, creó un programa informático que al recibir cualquier tipo de información científica, logra identificar la ley que lo sustenta. Eureqa fue capaz de deducir, en apenas tres horas, la segunda ley de movimiento de Newton, algo que al inglés le tomó años.

La huella biológica ya es posible

En la entrada de la última Feria de Tecnología en China, los anfitriones eran humanos y robots.

Son las dos grandes áreas de inversión hoy en la empresa privada: 

Reconocimiento de Voz

Volkswagen se ha unido con el fabricante de procesadores Nvidia para que sus nuevos vehículos ID Buzz lo incorporen.
LG ha desarrollado un programa, DeepThinQ 1.0, en sus laboratorios de IA, que permitirá a sus dispositivos (neveras o televisores) identificar la voz del propietario y seguir sus órdenes. 

Reconocimiento facial

La cámara de seguridad Netatmo Welcome identifica a los habitantes de un hogar y hasta avisa a los adultos si los menores han regresado solos o antes de hora.
Bancos como la Caixa o BBVA utilizan el sistema de reconocimiento facial en sus aplicaciones de banca online para que los clientes ingresen a sus propias cuentas.

Los gurús de todo esto 

Elon Musk
El creador de los vehículos Tesla, de Space X y PayPal (entre otros), no se decide. Por un lado firma un manifiesto con centenares de científicos alertando de los problemas de la inteligencia artificial y afirma que puede desencadenar la III Guerra Mundial. Pero también señala que tiene el potencial para erradicar las enfermedades y la pobreza. “Todo depende de en qué manos dejemos estos avances”, concluye en su última carta al respecto. 

George Hinton
Sin duda, el padrino de la inteligencia artificial. Más de tres décadas atrás, propuso dejar de lado la lógica en los procesos computacionales vinculados a la IA y profundizar en la intuición. Su idea era, básicamente, crear las redes neuronales digitales que imitaran nuestro cerebro. En aquellos tiempos nadie le hizo caso. Hoy es la cenicienta de los grandes de la tecnología. Gracias a la intuición de Hinton hoy tenemos asistentes virtuales como Siri, los traductores simultáneos, páginas web que reconocen imágenes y el odiado/amado predictor de palabras.

El diccionario básico 

Algoritmos

Son la receta básica de la inteligencia artificial, sus ingredientes. Se trata de una serie de instrucciones que llevan desde A hacia B, describiendo paso a paso las tareas que deben cumplirse. 

Algoritmo genético

Al contrario de los anteriores, que son instrucciones fijas, los algoritmos genéticos son capaces de evolucionar y cambiar. Las “mutaciones” que más se acercan al objetivo perseguido tienen éxito y se “reproducen”, es decir, continúan su tarea, mientras que las menos efectivas son desechadas. 

Machine learning

El objetivo es desarrollar técnicas que permitan a los ordenadores aprender (machine learning significa ‘máquinas que aprenden’). Se consigue suministrando datos de modo constante que se almacenan y procesan cada vez más rápido. Pero el aprendizaje de datos es el primer paso. El segundo y más importante consiste en desarrollar programas capaces de modificar sus conocimientos para “aprender” aún más. Machine Learning se utiliza, por ejemplo, para identificar fraudes en tarjetas de crédito, realizar diagnósticos médicos a partir de imágenes, analizar valores de bolsa e identificar secuencias del ADN, con claves sobre enfermedades. 

Deep learning
Parte de Machine Learning. Imita al cerebro humano en el procesamiento de datos basados en diferentes estímulos. La hemos “sufrido” todos: cada vez que un anuncio publicitario aparece en nuestros correos electrónicos o una página web de compras online nos sugiere un producto, vemos los resultados del Deep Learning. Pero también hay otros, como el diseño de fármacos, el reconocimiento de pistas de audio (Spotify) o el procesamiento de imágenes. 

Procesamiento natural del lenguaje (NPL)

Es el que hacen las máquinas para interpretar el lenguaje humano (español, inglés, etc.) y poder recibir y ejecutar órdenes, o traducir tanto textos como una conversación. Ejemplo de ello es Google Translator. 

Teoría del juego (Game theory)

El estudio de modelos matemáticos de cooperación y conflicto entre inteligencias. Es muy útil en modelos económicos. 

Big data

Información de tales dimensiones que los sistemas convencionales no pueden procesarla y se precisan nuevas aplicaciones.

Los cerebros

Ya han llegado los ‘smartphones’ con verdadera inteligencia artificial, una que no precisa de internet. Conoce a los pioneros. 

Qualcomm

Snapdragon 845 es lo último de esta empresa que ”viste” a la mayoría de los teléfonos móviles. En este microchip se ha aplicado IA, lo que le permite triplicar el rendimiento en el procesamiento de imágenes y vídeo y en realidad aumentada y virtual. También mejora los sistemas de identificación biométrica, como el reconocimiento facial, de iris y el lector de huellas dactilares. Es capaz de realizar mapas en 3D de una habitación y registra el movimiento de nuestras manos para que podamos usarlas como mando en diferentes aplicaciones o juegos.

Huawei: Kirin 970

Es el primer y por ahora único microchip para smartphone con IA incluida en el hardware. La gran diferencia es que no precisa de conexión a internet para realizar las mismas tareas que la competencia. Es capaz de procesar 2000 imágenes en un segundo (lo habitual es un 90 % menos) y la IA aumenta hasta en un 50 % su batería al decidir en qué aplicar la energía y cuándo. Huawei ya está trabajando en la segunda generación.

Apple: A12

Su gran avance fue Siri y el reconocimiento facial en el iPhone X, pero el próximo microchip, el A12, tendrá que llevar IA incorporada si no se quiere quedar atrás.

Últimas noticias sobre IA

Reconocer perros, gatos y planetas 

Identificar imágenes (y lo que estas contienen) es una tarea tediosa y a menudo repetitiva. Pero las máquinas cada vez lo hacen mejor. Recientemente, un sistema similar al que permite a Google diferenciar entre fotos de perros y gatos sirvió para el hallazgo de nuevos exoplanetas por parte de la NASA.
Cómo predecir el amor

La compañía Upworthy se especializa en desarrollo de sistemas de IA. Gracias a ello han descubierto que cuando la tecnología te escucha discutir con tu pareja, puede decir si la relación continuará basándose en los tonos de voz, la capacidad de negociación y el uso del sentido del humor, entre otras variables.
Para dar miedo

Nos asusta la IA, pero esta puede aprender a dar miedo. Se trata de Shelley, el algoritmo que quiere atemorizarte con sus cuentos. Escucha historias y con ellas hace sus propios relatos.
Primer Ministro

Los Emiratos Árabes Unidos ya contaban con un policía robot, fueron los primeros en instalar taxis autónomos y también fueron pioneros en darle la ciudadanía a un robot. Pero ahora van un paso más allá en lo que a compromiso con la inteligencia artificial se refiere. Recientemente han nombrado a Omar Bin Sultan Al Olama, de 27 años, como ministro de Inteligencia Artificial. Obviamente es el primero del mundo. Pero si,
como dice Carles Sierra, la IA es el petróleo del siglo XXI, en esta nación ya están realizando las primeras explotaciones.
Relajación

Si conoces a alguien que viaje a Singapur, sin duda debe conocer a Emma. Trabaja en la clínica NovaHealth de medicina tradicional china y es la primera robot masajista. Su piel de silicona se regula automáticamente, puede alcanzar los 40 ºC para adecuarse al masaje y al paciente. Emma ha sido desarrollada por la Universidad Tecnológica Nanyang y cuenta con una cámara para identificar los puntos señalados por
el médico. Su sistema de IA le permite
evaluar la rigidez muscular antes y después del tratamiento.

El clima

Gran parte del estudio del cambio climático se basa en el análisis de ingentes cantidades de datos. Microsoft donará 50 millones de euros a proyectos que usen la IA para llevarlo a cabo.

El futuro humano habrá que volver a pensarlo

Es, de acuerdo con todos los expertos, uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos. Stephen Hawking lo ha equiparado con el cambio climático. Condicionará nuestra economía, la educación, la alimentación y el trabajo. Y sus efectos ya están comenzando.

La mirada experta

Para Pablo Gervás, director del Instituto de Tecnología del Conocimiento de la Universidad Complutense de Madrid, “la inteligencia artificial ha hecho muchos progresos, pero seguimos ante un panorama en el que la mayor parte del mapa sigue marcado como terreno inexplorado. Hay muchas funciones de la mente que todavía no se han investigado. En parte porque no está claro de qué manera podría dar dinero tenerlas modeladas en ordenadores, y en parte porque deberían apoyarse en habilidades más básicas que todavía no se han entendido bien. Ejemplos muy claros serían la inteligencia emocional y la inteligencia social, que se han identificado recientemente como fundamentales para la actividad humana”. Esto resulta de gran importancia, ya que hasta ahora hablábamos de inteligencia artificial en singular, pero, llegado el momento, los robots, dispositivos y gadgets pueden explorar la inteligencia social artificial y realizar conexiones que a nosotros, hasta el momento, no se nos habían ocurrido.

Las herramientas (conectividad, energía, etc.) las tienen. Ese será el momento en el cual la AI haga amigos en otros lugares. “El gran desafío para la inteligencia artificial –continúa Pablo Gervás– sería ir completando ese mapa, en el que están
incluidas la inteligencia social y la emocional”.

¿Debemos tenerles miedo? Aquí la opinión es dispar. Para George Hinton, ni caso. Aunque lleguen a ser más poderosas e inteligentes que nosotros, “siempre hay sistemas más débiles que dominan a otros más fuertes –asegura en una entrevista–. Un ejemplo son los bebés, a los que les basta un llanto para dominar a sus madres”.

Sin embargo, para Elon Musk, el hombre que no se decide, “estamos hablando de sistemas que serán increíblemente más inteligentes que nosotros en todos los aspectos: mejores artistas, mejores científicos. Y sistemas como estos, más inteligentes, más creativos, obviamente tendrán más poder”.

¿Cuál es la solución? Una posibilidad es regular esta tecnología, señalando los fines para los que puede estar destinada y sus limitaciones. Otra es la que propone el propio Musk, de ahí aquello de su indecisión. El empresario ha creado la iniciativa OpenAi y lo ha hecho a lo grande: mil millones de dólares para diseñar sistemas de inteligencia artificial cuya prioridad sean los seres humanos y, más importante aún, que sean accesibles a todas las personas.

Hoy la IA sirve para reconocer rostros, evitar mensajes spam, adelantarnos a lo que queremos escribir, descubrir planetas en el cielo, prevenir y diagnosticar enfermedades y mutaciones en el ADN, entre muchas otras cosas. Pero también ha sido utilizada para distinguir entre rostros de homosexuales y heterosexuales, influir en elecciones y vulnerar la seguridad digital de empresas y hasta gobiernos. La IA ha llegado para quedarse y se actualiza a diario. Nosotros deberíamos hacer lo mismo.

Publicidad

Ver más