Por qué no coincidimos en el instante clave

El pene y el clítoris son lo mismo pero cada uno en un sexo. Sin embargo, en el momento del coito no se juntan. ¿Qué sentido tiene haber evolucionado así?

19/06/2008

La primera de esta serie de fotos es la misma en hombres y mujeres. Pero a medida que madura el bebé, este “granito mágico” se va convirtiendo en pene si naces chico, y en clítoris si al final eres niña. Para ellos está claro: la estimulación del pene durante el coito provoca la eyaculación, lo que, además de gustarles, hace que la especie continúe. ¿Pero qué sucede en la mujer? Su “pene” particular no es­tá im­plicado en el coito, o so­lo de forma indirecta. Lo estaría si realmente el llamado punto G fueran las es­tribaciones del clítoris. Teóricamen­te, a las mu­jeres no les haría falta copular para al­canzar el su­mo placer. ¿Qué sentido evolutivo tiene, en­tonces, la si­tuación del clítoris? El sexólogo Do­nald Symons ofreció una explicación diciendo que el orgasmo femenino es una capacidad que puede o no ser usada, y de hecho está activada solo en algunos mamíferos. El antropólogo John?Alcock dice que: “El efecto recompensa del orgasmo anima a las mujeres a elegir como padre de sus hijos al macho con el que les sea más fácil llegar al súmmum”. Jannini zanja el tema: “El orgasmo femenino, a diferencia del masculino, no tiene un fin evolutivo aparente”.