Según un nuevo experimento

Dicen que tener un muñeco vudú en la oficina ayuda a trabajar mejor. ¿Por qué?

Un experimento revela que el acto simbólico que significa creer que uno se está vengando de su superior, proporciona una sensación de bienestar

Vicente Fernández - 08/03/2018

Dicen que tener un muñeco vudú en la oficina ayuda a trabajar mejor. ¿Por qué?

Vaya por delante que aquí no creemos en supersticiones, y sabemos que los rituales vudú no sirven para nada. Por eso, nos ha sorprendido el resultado de un estudio hecho por psicólogos de la Wilfrid Laurier University, en Canadá, que asegura que clavar alfileres en un muñeco vudú que represente al jefe, puede ser bueno para los trabajadores. ¿Quiere esto decir que estos científicos apoyan las supercherías? Por supuesto que no, y todo tiene una explicación lógica.

Los autores del estudio realizaron un experimento con 500 personas, a las que primero se les pidió que  recordaran situaciones desagradables de su trabajo, en las que se hubieran enfrentado a sus jefes, en las que creyeran haber sido víctimas de injusticias por parte de ellos, o en las que hubieran sufrido reprimendas injustificadas. Los investigadores consiguieron así que los voluntarios empezasen a sentir estrés.

Luego, se les pidió que durante un minuto clavaran un alfiler en un muñeco vudú que representaba a sus jefes, y que lo hicieran con toda la furia necesaria. Y el resultado fue que se calmaron y retornaron a sus actividades habituales  con toda normalidad. Evidentemente, no era el muñeco en sí mismo los que les proporcionaba la calma, sino lo que los investigadores califican como "el acto simbólico de represalia". Es decir, habría tenido el mismo efecto lanzar dardos contra una foto del jefe, o salir a la calle a dar patadas a una pared para descargar la furia. Es decir, que lo que el muñeco vudú hace es provocar un efecto placebo sirviendo de válvula de escape para la rabia del trabajador.

Reconocemos que se trata de un estudio un poco raro, pero como llamó nuestra atención, os lo hemos contado.

Fuente: ScienceAlert.



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