Actualidad

Polvos de la pasión y otras cosas que no deberías introducir en la vagina

Los ginecólogos advierten de los riesgos de un producto que supuestamente le da sabor al practicar el sexo oral

Vicente Fernández - 07/07/2017

Polvos de la pasión y otras cosas que no deberías introducir en la vagina

Experimentar en el sexo está bien, pero hay que ser siempre cuidadosos. Sobre todo, cuando se trata de introducir en el cuerpo cosas no habituales. Por ese motivo, algunos ginecólogos están comenzado a avisar de los posibles riesgos de usar un producto llamado Polvos de la pasión, que se vende en una plataforma online. No es que su uso se esté generalizando. Pero los especialistas prefieren curarse en salud, avisando antes de que se convierta en una hipotética futura tendencia.

Supuestamente, la finalidad de dicho producto es hacer que la vagina adquiera un sabor apetitoso. Aunque en realidad se trata de una especie de purpurina comestible que contiene, entro otros ingredientes almidón. Según los expertos no va más allá de ser un simple producto que enmascara el olor vaginal, pero advierten de que su uso puede provocar una irritación e hinchazón en esa parte del cuerpo, además de pequeñas heridas o arañazos.

Más alucinante resultaba aún  otra práctica vaginal recientemente denunciada, y que consistía en usar nidos de avispa para rejuvenecerla. Dichos nidos son en realidad una excrecencias que aparecen en los robles y que reciben el nombre de abogallas, y en las que las avispas y otros insectos acostumbran a poner sus larvas. Este producto se vendía también a través de una web de internet y aunque, como en el caso anterior, su uso no está generalizado, los médicos advertían a hipotéticas clientes de que este supuesto remedio podía causarles graves infecciones.

Algo que si que es bastante habitual en algunos lugares del sudeste asiático y de África, consistente en secarse la vagina con algodones y polvo de detergente. El motivo de esta práctica es la creencia de que al secarse la vagina se empequeñece (lo que en cierto modo si es cierto), y eso facilita la fricción del pene lo que provoca más placer. Pero, en realidad, lo que se consigue es que la mujer acabe dañando esa zona tan delicada de su organismo


Comentarios

Publicidad