fonética

Los secretos de la voz

Malú, Bisbal, Melendi y Rosario. Expertos en fonética analizan para Quo a la voz de los coaches de La Voz y nos explican qué se puede saber de nosotros a partir de la nuestra

América Valenzuela - 15/11/2012

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La voz es la carta de presentación de una persona”,  explica con convicción a Quo la fonetista Juana Gil, mientras me coloca unos electrodos en el cuello, sitúa un micrófono a la distancia adecuada de mi boca y me ajusta en la cabeza la diadema que lo sujeta. “Cómo se expresa, cómo pronuncia y el tipo de sonidos que usa nos da una idea de cómo es y dónde la podemos catalogar”. Estamos en el Laboratorio de Fonética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid. El laboratorio es un modesto despacho con escritorios y una cabina de grabación embebido en un laberinto de pasillos. Juana dirige un equipo de mujeres. “Somos solo mujeres por pura casualidad, también hay muchos hombres interesados en este campo”, comenta.

Diseccionamos a los ‘coaches’  

Aquí se estudian los detalles más íntimos de la voz y el discurso humano. Por eso, no hemos dudado en traerles una grabación con las voces a capela de los coaches (entrenadores) de La Voz, el programa revelación de entretenimiento en televisión que emite Telecinco. Todo un fenómeno social y de audiencia. Queremos saber qué dicen sus voces. Con solo echar un oído a la manera de cantar de los artistas, estas expertas distinguen matices, como la entonación, las pausas, la articulación y la manera de respirar, que para los profanos son todo un misterio.

Para el análisis hemos seleccionado vídeos de canciones interpretadas en directo que hemos encontrado en la red. Así, las expertas pueden escuchar la voz cruda y observar los gestos de los cantantes. La ingeniera reúne al resto de las chicas en torno al ordenador, abre los archivos y los artistas uno a uno interpretan sus canciones. Aunque la especialidad de este equipo de lingüistas y fonetistas sea la voz hablada, tienen el oído preparado para distinguir matices de la cantada e interpretarlos.
Empezamos con Bisbal, que se arranca en una rueda de prensa a entonar Esta ausencia. Con poco más de una estrofa, resaltan que “articula de manera exagerada todas y cada una de las palabras de la letra de la canción”. También observan que sus respiraciones son muy sonoras, producto del entusiasmo que le echa al canto.  “Hace mucho esfuerzo, como si estuviera levantando peso”, dicen.

Cambiamos de cinta y el laboratorio ahora se llena con una pasión distinta, la que caracteriza a Rosario. Hemos elegido para que resuene en el laboratorio su versión de Algo contigo. Con poco más de un estribillo, resaltan que tiene una voz inusualmente grave para ser mujer. Además de, lógicamente, las características propias de su aparato fonador, especulamos con la posibilidad de que fume, algo que hace más grave el tono.

El siguiente vídeo muestra a Melendi, cuando aún llevaba rastas, cantando Loco en un concierto. Enseguida el estudio tiene más que ver con lo que transmite una voz que con la calidad que se espera en un cantante. El caso de Melendi es un ejemplo claro de alguien que consigue empatizar por la peculiaridad de su voz, más que por su calidad sonora. Los matices de los tonos, muy personales, asociados a su manera de moverse, consiguen un éxito a pesar de que su voz no brille. Resaltan que hace un sobreesfuerzo evidente para cantar.

Malú, sin embargo, lo cambia todo. En el ordenador del laboratorio, ponemos el vídeo y aparece enfundada en un elegante traje corto negro en una gala; interpreta el tema Nadie. Las expertas no dudan de la calidad de lo que oyen, y comentan que Malú canta con una “voz muy clara y cristalina, y a veces la rompe, pero voluntariamente, como parte de su estilo”.

Al ver su agilidad de análisis, les pregunto: ¿y la voz hablada? ¿Qué se puede saber de alguien al escucharle hablar? Más de las que podemos imaginar. “Cuando escuchamos una voz charlando, nos hacemos una idea de las características personales del hablante, como la edad aproximada, su sexo, cómo es físicamente, cómo es su personalidad, qué estado emocional tiene…”, explica Juana.

En general, los humanos percibimos señales –como el ritmo, las pausas y la entonación– de manera inconsciente y nos hacemos una idea de la personalidad de alguien con solo oírle hablar. “Estas impresiones coinciden muchísimas veces con la realidad”, señala con entusiasmo su colega Carolina Pérez Sanz, directora de Frasis Voz y Lenguaje, una empresa dedicada a la formación en habla y voz en la comunicación política y corporativa. Al menos, así lo indican los estudios hechos por esta experta.

Por tanto, alguien nos parece arrogante con solo oírle explicar algo, pero no sabemos exactamente por qué. Quizá estemos de acuerdo con su mensaje, y aun así nos parece arrogante. Según la especialista: “Esa sensación puede provenir de la inmovilidad de sus labios y mandíbula al articular, o de una excesiva monotonía en su entonación”.

De belén esteban a Isabel Preysler

Hay muchas más señales que delatan la personalidad. Una persona que habla deprisa se percibe como alguien más competente que benevolente. Por el contrario, las pausas largas denotan que tiene seguridad en sí misma.
Si se equivoca al hablar y detiene el discurso para corregirse, se considera una persona colaboradora y que tiene interés porque entiendan su mensaje. Esto es propio de los políticos de izquierdas, según las observaciones de Carolina tomadas en comparecencias que ha analizado. Sin embargo, en los de derechas es más habitual que continúen hablando sin pararse a rectificar. “Esto indica que su principal interés es dar un mensaje que se entienda o no”, explica a Quo. “La voz es el sonido de la intención, de la personalidad. La voz relata, pero también delata”, apunta. “Aprendemos rasgos que copiamos de nuestro entorno. El país, la ciudad, el barrio, la familia, los amigos determinan la manera de hablar”, explica. Por eso, a partir de una voz podemos ubicar social y educacionalmente a una persona. “Una voz empujada, que habla desgañitándose, suele ser signo de un estatus cultural bajo”, explica Carolina.

Belén Esteban es un ejemplo de esta manera de hablar. La acentuación incorrecta de algunas palabras también tiene un efecto inmediato de catalogación social: “máma”, en lugar de “mamá”; o “pápa” en lugar de “papá”. El desarrollo de una consonante inicial de apoyo en “güeso”, “güevo”.... O el trueque de la consonante: “guardilla” en lugar de buhardilla, también indica una clase social baja, completa Juana. Por el contrario, una voz aérea y un poco aguda, como la de Isabel Preysler, indica normalmente alto estatus.

En cuanto a los periodistas españoles que usan la voz para comunicarse, como los presentadores de informativos y de boletines de radio, en España generalmente cambian su manera de hablar cuando se ponen delante de una cámara o un micrófono.
el mérito es impresionante
Ponen ese soniquete que no corresponde con la manera natural de hablar de una persona. “Algunos tienen un estándar asumido que deben pensar que es el óptimo, cuando no es así. Comunican peor”, señala. Alteran estos patrones con la intención de dar énfasis a determinadas palabras. “Dentro de una palabra dan prominencia a una sílaba que no es la tónica. Imagina por ejemplo la palabra ‘impresionante’, su sílaba tónica es ‘nan’, pero con frecuencia es ‘im’ la que se destaca”, añaden las chicas del laboratorio. “Probablemente es copiado de los medios británicos, que enfatizan la primera sílaba”, dice Carolina.

Para transmitir credibilidad, lo ideal es hablar con un tono tirando a grave, con aplomo, pero natural, de manera que transmita la sensación de que entiende lo que dice y no que lo está leyendo. Pronunciar bien las vocales, sobre todo la o, da solidez al mensaje. En español muchas palabras acaban en o. Si no la pronunciamos bien, si lo hacemos con la boca pequeña, suena más aguda y transmite menos aplomo.
Todas estas cuestiones las conocen bien los asesores de comunicación de los políticos, y les enseñan a pulir la voz. “Poder, liderazgo, inseguridad, soberbia… se proyectan a través de unos rasgos fonéticos determinados”, indica asertiva Carolina. Una vez educada, podemos manejar la voz a nuestro antojo.

Los labios ayudan

Cuando hablamos, la laringe puede adoptar diferentes configuraciones, podemos hacer más o menos fuerza al juntar los pliegues vocales, y el contacto entre ellos puede ser más o menos completo. Si los pliegues quedan ligeramente separados, se obtiene una voz susurrada; si el cierre es muy fuerte, la voz es muy intensa; si están muy tensos, la voz suena floja.

Bien conocen el poder persuasivo de la voz los expertos en publicidad. Marianela Fernández estudia en el laboratorio cómo la voz y la entonación provocan en el oyente diferentes sensaciones psicológicas o afectivas. Los publicistas la usan para transmitir al potencial comprador el espíritu de su producto y persuadirle para adquirirlo. Carolina y Marianela han hecho un estudio al respecto. “Para publicitar un helado de chocolate cremoso, los oyentes prefieren una voz grave y aérea, que perciben como suave y envolvente”, explican.
Para anunciar un zumo de frutas con vitaminas, 100% natural y 0% materia grasa, escogieron una voz con tono agudo. Este tono agudo probablemente está asociado con atributos como “cítrico” y “antioxidante”. “Tal vez debido a que el zumo es algo ‘ligero’, ‘saludable’ y que no te va a engordar”, ilustra. Por otra parte, si la información tenía un contenido más racional (un parque temático de ciencias) se eligió una voz grave y suave para publicitarla, mientras que si el contenido era más emocionante (parque acuático) prefirieron la voz aguda y tensa.
La voz también sugiere formas y colores, y es común a casi todas las culturas. “Hay determinadas características sonoras que despiertan asociaciones en los seres humanos. Por ejemplo, los sonidos graves suelen asociarse en la mente de los oyentes con objetos de gran tamaño, oscuros, de formas redondeadas”, explica Marianela. Y estas conclusiones se están aplicando al desarrollo y la publicidad de logotipos y envases.

Prueba forense

La voz es única e irrepetible. “Existe algo intrínseco y característico de cada hablante que permanece”, explica Patricia Infante, que investiga estas particularidades en el laboratorio. Hay un conjunto de características, como la frecuencia de fonación, la articulación, la entonación y las pausas, que, combinadas, hacen la voz única.  Así, su análisis puede servir para identificar a criminales. Los expertos en fonética judicial analizan las pruebas que les facilitan las fuerzas de seguridad y comparan las grabaciones de los sospechosos con las grabaciones del individuo que se supone que cometió el crimen. “El fonetista actúa como perito en estos casos. Podemos indicar las probabilidades de que se trate de la misma persona, pero no es determinante, nada que ver con las simplificaciones de las series como CSI. No se decide en cinco minutos, sino en días”, puntualiza su compañera Eugenia San Segundo, especialista en fonética forense del laboratorio.

No es tarea fácil. Recuerdan un caso en el que tenían que averiguar si la voz de dos sospechosos detenidos correspondía con una de las 15 grabadas en teléfonos pinchados hacía casi 10 años. “Basta que la persona en esos años haya padecido algún tipo de enfermedad que le haya alterado la voz, esté ronco, o simplemente haya envejecido, para que no sea comparable”, comenta Juana.

A veces, la muestra de voz no es lo suficientemente larga como para realizar la comparación, o la calidad es mala. “Llegan audios saturados, grabados con el micrófono demasiado cerca de la boca, por ejemplo. Estas muestras no son aprovechables. En el caso mencionado, de cada audio de quince minutos solo podíamos aprovechar uno o medio”, asegura Helena Alves, la ingeniera técnica del estudio.

Salvado por la voz

La voz es tan determinante que una comparación mal hecha puede llevar a un inocente a la cárcel, como le sucedió a Óscar Sánchez, de 45 años, conocido como el lavacoches de Mongat, una localidad de Barcelona. Estuvo preso dos años en Italia por un delito de narcotráfico que en realidad fue cometido por un delincuente que usurpó su identidad. Una prueba fonética mal hecha le llevó a prisión. Este año fue absuelto tras la repetición de la prueba, que demostró que la voz del lavacoches y la del narcotraficante no corresponden a la misma persona. El uruguayo hablaba más deprisa y con un tono más agudo. “Es un error un tanto sorprendente”, exclaman las chicas.
Además, el léxico y el acento del uruguayo rioplatense son muy distintos de los del catalán del Maresme.

“Cada idioma tiene unas diferencias muy características”, asegura Patricia, especialista en este campo. “Las distintas lenguas tienen preferencias por determinadas maneras de conseguir el sonido. Por ejemplo, la t en inglés se hace colocando la lengua más adelante que en español. También tenemos distintos tonos. “Los españoles usamos por lo general un tono de voz más grave que los ingleses. Y todas las sílabas tienden a tener una duración similar, lo que hace que parezcamos una metralleta”, comenta con humor. “Los españoles hablamos secos, monótonos, con pocas fluctuaciones de tonos”, añade sonriendo Juana. Fingir el acento o cambiar la manera de hablar no sirve de mucho a un delincuente. Hay trucos para alterar la voz. “Pero es muy difícil que una persona pueda mantener el disimulo mucho tiempo. En algún momento baja la guardia y se nota”, coinciden las expertas, que tienen en marcha un proyecto de investigación sobre este asunto (si estás interesado en participar en él, puedes escribirles a estudiosfonicos@cchs.csic.es).

Iguales en la voz

Las voces más difíciles de distinguir son las de los gemelos idénticos. Eugenia San Segundo busca los parámetros que puedan diferenciarlos. “Los gemelos monocigóticos comparten la totalidad de su información genética, y esto favorece que este tipo de hablantes tenga un tracto vocal y unos órganos articulatorios y fonatorios prácticamente iguales”, explica.  

La voz, como puedes comprobar, es el espejo del alma… pero lo es también de la salud. Los análisis de voz indican patologías, desde las más evidentes, como una afonía, a enfermedades neurodegenerativas, como el párkinsonMax Little, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), quiere probar la hipótesis de que es posible detectar los primeros síntomas de esta enfermedad a partir de información extraída de las grabaciones de la voz del enfermo. Para demostrar su teoría, busca voluntarios en todo el mundo (más información en maxlittle.net).

Les pido a las científicas del laboratorio que analicen mi voz. “Tono normal para una mujer de tu edad. Tienes la intensidad y los armónicos normales. Eso sí, lo que pasa es que hablas muy deprisa”, comentan con cierta sorpresa. “Pero por eso no tienes que ir al médico”, añaden con humor. Me voy del laboratorio, impresionada por la enorme cantidad de información que se puede extraer de la voz. Creo que ahora voy a estar más atenta a las voces que me rodean. Pienso en ello mientras camino por el largo pasillo tarareando una de Bisbal.


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