Actualidad

Encuentran los restos del Indianápolis, el buque "maldito" que llevó las bombas atómicas

El navío protagonizó en 1945 una de las mayores tragedias navales del siglo XX. 400 de sus tripulantes fueron devorados por los tiburones

Vicente Fernández - 21/08/2017

Encuentran los restos del Indianápolis, el buque "maldito" que llevó las bombas atómicas

¿Recuerdan la película Tiburón? En una de las escenas más célebres, el personaje de Robert Shaw les cuenta a sus compañeros de aventura que él fue uno de los supervivientes de la tragedia del Indianápolis y que, por eso, guarda un odio sin límites a los escualos. Pero, tal vez mucha gente no sepa que la historia que cuenta el personaje fue cierta.

El USS Indianapolis fue un crucero pesado de la armada de Estados Unidos botado en 1930. El barco sobrevivió al ataque japonés a Pearl Harbor porque aquel día estaba fuera de la base. Participó como nave de apoyo en algunos de los más importantes desembarcos norteamericanos en el frente del Pacífico, entre ellos los de Saipán, Iwo Jima y Okinawa. precisamente, durante este último fue alcanzado por un avión suicida japonés, lo que motivó que el barco fuera enviado a San Francisco para ser reparado.

Y fue su presencia en los muelles de la ciudad californiana lo que motivó que el crucero fuera elegido para transportar a la isla de Tinian, el material con el que se armarían las dos bombas atómicas que EE UU arrojó sobre Iroshima y Nagasaki.

El cargamento era secreto, y ninguno de los tripulantes, ni siquiera su comandante (el contralmirante Charles Butler McVay) sabían lo que transportaban. Por ese mismo motivo, la misión solo era conocida pro unas pocas personas, y prácticamente nadie en la marina sabía que el barco iba a realizar esa travesía.

El 29 de julio, el Indianápolis desmbarcó su letal carga en Tilian, y recibió la orden de dirigirse a las Filipinas. Cerca ya de su destino, el barco fue sorprendido por un submarino japonés, que lo hundió con dos torpedos. Pese a ello, la mayoría de sus 1.200 tripulantes lograron ponerse a salvo.

Antes de irse a pique, el Indianápolis había enviado un SOS pero, dado que nadie tenía constancia de su presencia en aquellas aguas, el mensaje fue ignorado. Durante diez días, los marinos trataron de sobrevivir en la inmensidad del océano, pero la mayoría perecieron.

400 de ellos fueron devorados por los tiburones, y otros tantos fallecieron ahogados o por sed. Solo trescientos lograron salvar sus vidas, entre ellos el contralmirante McVay, que fue usado como chivo expiatorio de la tragedia. Se le sometió a un consejo de guerra y se le degradó a capitán. El oficial acabó suicidándose de un disparo aunque, en el año 2000, el presidente Bill Clinton firmó un documento exonerándole de cualquier responsabilidad en la tragedia.

Ahora, una expedición financiada por el multimillonario Paul Allen ha localizado los restos del USS Indianápolis en el Mr de Filipinas, a unos 5.000 metros de profundidad.


Comentarios

Publicidad