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Las hostias ahora vienen de China

Las sagradas formas que se usan para comulgar se fabrican en el país oriental

Redacción Quo - 18/03/2016

Las hostias ahora vienen de China

Vale que nuestro titular parece más propio de una película de Bruce Lee. Pero tienen que tomarlo en su sentido más literal. Porque estamos asistiendo a un nuevo fenómeno: gran parte de las obleas que se utilizan en las iglesias españolas para dar la comunión, se están fabricando en China.

Hasta hace muy poco, la preparación de este producto era una tarea que se realizaba casi exclusivamente en los conventos de monjas carmelitas y clarisas, que encontraban ahí su principal fuente de financiación, junto con la elaboración de dulces. Las hermanas llevan siglos fabricando las formas de manera artesanal. Solo usan agua y harina de trigo. Lo mezclan en un cuenco y lo baten durante veinte minutos. Después, vierten el resultado en una plancha, lo extienden y colocan otra encima. De tal forma que, el calor que desprenden ambas, cuece la masa a 165 grados. Lo que obtienen es una especie de hoja fina de pan que tienen que dejar humedecer durante 48 horas, antes de cortarla para darle la forma deseada.

Se fabrican dos tipos de hostias. De 14 centímetros, que es la que consumen los sacerdotes durante la eucaristía, y de doce, que son las que se dan a los fieles. Lo habitual era que las monjas de los distitnos conventos que se dedican a esta tarea, fabricasen una media de 30.000 obleas diarias para cubrir toda la demanda existente. Pero, actualmente, su producción apenas supera las 10.000 unidades. ¿Y a qué es debido este descenso en la demanda?

Pues ni más ni menos que a la competencia extranjera. Principalmente, la de empresas chinas (aunque también las hay de Italia y Polonia), que fabrican las obleas a granel y las venden a precios más baratos. Lo hacen a través de plataformas electrónicas como el portal especializado HolyArt.

Las monjas, que son las principales damnificadas de esta situación, aseguran que la calidad de sus productos es superior. Pero eso no impide que las obleas chians les estén comiendo el terreno.


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