Golpes en la cabeza

Consecuencias de remates, accidentes...

Quo - 18/02/2013

Golpes en la cabeza
A partir de 1.500 cabezazos por año, los expertos observan que se producen lesiones importantes en el cerebro del jugador.

Un gol de cabeza probablemente “encabece” la lista de los mejores de la Liga. Sin embargo, puede no ser el mĂĄs saludable para el futbolista. SegĂșn un estudio del Albert Einstein College of Medicine realizado en 2011, estos cabezazos dañan las fibras nerviosas de determinadas regiones del cerebro. Este estudio se realizĂł mediante el escaneo del cerebro de 32 jugadores no profesionales con una media de 31 años de edad. Entre aquellos que remataban mĂĄs a menudo de cabeza, los investigadores observaron “diferencias en cinco regiones del cerebro en el lĂłbulo frontal y en la regiĂłn temporo-occipital”. La repeticiĂłn de estos remates, sospechan, puede provocar un deterioro cognitivo a largo plazo. No es extraño si pensamos que los balones de fĂștbol  pueden alcanzar una velocidad de hasta 50 kilĂłmetros por hora en partidos de aficionados y mĂĄs del doble en uno profesional.

El autor principal del estudio, Michael Lipton, director mĂ©dico de los servicios de resonancia magnĂ©tica en Montefiore, explicaba que el objetivo del estudio era determinar “si existe un umbral en la frecuencia de golpear la pelota con la cabeza que, cuando se supera, da lugar a una lesiĂłn cerebral detectable”. Y dio con Ă©l: el umbral estĂĄ aproximadamente entre 1.000 y 1.500 cabezazos por año. Una vez superada esta cifra, los investigadores observaron “lesiones importantes”.

En su laboratorio de la Universidad de Boston, la doctora Ann McKee analiza decenas de cerebros de deportistas de fĂștbol americano. Su centro se ha convertido en referencia despuĂ©s de analizar el tejido cerebral de muchos jugadores fallecidos al final de sus carreras en circunstancias extrañas. “Este es un cerebro en la etapa final de una enfermedad”, asegura McKee enseñando una de las muestras. “Se parece mucho al de una persona con alzhĂ©imer”, precisa. “Por los daños, se ve que tenĂ­a una demencia y apenas podĂ­a caminar”. El cerebro no pertenece a ningĂșn anciano, sino a un jugador de fĂștbol americano diagnosticado con EncefalopatĂ­a TraumĂĄtica CrĂłnica (ETC).

Las primeras pistas de esta enfermedad aparecieron en los cerebros de los boxeadores hacia 1920, por lo que el cuadro de temblores, la confusiĂłn y los problemas de lenguaje se bautizaron como “demencia pugilĂ­stica”. Los avances en neuropatologĂ­a permitieron comprobar que la enfermedad se producĂ­a en otros colectivos, como jugadores de hockey, luchadores y militares, y que se debĂ­a a la acumulaciĂłn de pequeños golpes en la cabeza y al desprendimiento de una proteĂ­na llamada tau, la misma que se encuentra en los cerebros de los enfermos de alzhĂ©imer.

Los sĂ­ntomas de la EncefalopatĂ­a TraumĂĄtica CrĂłnica van desde la pĂ©rdida de concentraciĂłn de las primeras fases a la pĂ©rdida de memoria y depresiĂłn de la segunda. En la Ășltima etapa empiezan la demencia, los comportamientos agresivos y los impulsos suicidas. En el caso del fĂștbol americano, cuando se produce uno de estos minitraumatismos muchos jugadores aseguran que siguen corriendo por el campo mientras ven lucecitas de colores.
Lo que ocurre en su cerebro es que las neuronas acusan el impacto y las proteĂ­nas tau se desprenden y acumulan donde no deben. “Cuando el cerebro sufre una sacudida”, explica la doctora McKee a Quo, “acelera y desacelera con rapidez dentro del crĂĄneo y todos sus componentes se estrechan y deforman. Esto provoca que la proteĂ­na tau se desprenda de los microtĂșbulos donde se encuentra habitualmente y que se acumule en forma de ovillos tĂłxicos en la neurona que, con el tiempo, la acaban matando”.  Al cabo de varios años, los daños pueden ser irreversibles. 

Mckee y su equipo del Centro para el Estudio de la EncefalopatĂ­a TraumĂĄtica CrĂłnica analizaron 85 cerebros de personas que habĂ­an sufrido traumatismos leves repetidos en la cabeza durante sus carreras, y entre los que habĂ­a 64 deportistas y 21 militares. El resultado es escalofriante: 68 de los casos (el 80%) tenĂ­an la enfermedad y 50 de ellos eran jugadores de fĂștbol americano, muchos de la liga profesional (NFL).
Entre los que dieron positivo habĂ­a algunas estrellas del fĂștbol, como Dave Duerson, Cookie Gilchrist y John Mackey, ademĂĄs de 7 boxeadores.

Como patĂłloga del Banco de Tejidos NeurolĂłgicos del Hospital de Navarra, la doctoraTeresa Tuñón Alvarez ha visto las consecuencias fatales de los golpes en la cabeza, y los explica a Quo: “El cerebro del boxeador estĂĄ sometido a una combinaciĂłn de fuerzas que hacen que sufra fenĂłmenos de aceleraciĂłn y deceleraciĂłn bruscos”, explica. Otro factor muy importante es el daño de los vasos sanguĂ­neos y el deterioro cognitivo que provoca la falta de oxĂ­geno. “Los movimientos de rotaciĂłn dañan las estructuras de la lĂ­nea media del cerebro, por lo que es frecuente que sufran sĂ­ntomas propios del pĂĄrkinson”, añade la doctora. “Presentan desequilibrio, trastornos del habla e intolerancia al alcohol.” La incidencia en boxeadores es alta. Cuanto mĂĄs jĂłvenes comienzan a practicar el boxeo, mĂĄs riesgo tienen de sufrir daño cerebral, segĂșn Tuñón


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