CINE

Escenas incómodas de terror por las que querrás quitar la mirada… o no

Cuando vemos este tipo de filmes se activa un punto en nuestro cerebro que hace que sintamos una mezcla de placer y excitación. Pero hay escenas que son complicadas de ver.

Alberto Pascual | @albertopascualg - 31/10/2017

Nuestro cerebro tiene esa peculiar forma de comportarse que hace que los polos opuestos se atraigan incluso con mucha más fuerza. Lo que nuestras neuronas procesan en momentos que sentimos una gran felicidad o excitación, no está del todo lejos de lo que podemos sentir cuando tenemos miedo. Esto explicaría esa confusa sensación de querer y no querer ver ciertas escenas del cine: por terroríficas, impactantes o gores. Una extraña mezcla que te hace preguntarte, ¿por qué estás disfrutando con estas imágenes?

Según la ciencia, sentirse en un lugar seguro, estando en control de lo que sucede, hace que nuestro cerebro procese mejor la información que está recibiendo y, por lo tanto, sea capaz de disfrutar con esa sensación de terror que se produce en el cuerpo, pero sabiendo que en cualquier momento puede tomar las riendas de la situación. Si dejamos que todo se descontrole, nuestro cerebro puede apoyarse más en la parte emocional y hacer que nos sintamos inseguros. En definitiva, convertirnos en nuestros peores miedos.

A lo largo de la historia del cine de terror se ha buscado provocar esas sensaciones en el público, y el efecto es mayor cuando el espectador no puede moverse de la butaca (ya que ha pagado, no se va a levantar e irse). Así que las salas de cine se convierten en el lugar perfecto para que los directores provoquen un extraño efecto de "incomodidad entretenida": unos lo hacen de forma explícita y otros de forma sutil, pero efectiva.

Estos son algunos ejemplos que querrás ver... o no.


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