Sexo y monarqu√≠a espa√Īola

Escenas de sexo real: Isabel II

La jovencísima reina fue desde un principio objeto de deseo sexual por parte de ambiciosos hombres de su entorno.

Quo - 18/06/2008

Escenas de sexo real: Isabel II

Cuando Isabel fue proclamada reina solo ten√≠a trece a√Īos, pero a pesar de que su corta vida no hab√≠a sido f√°cil, era de car√°cter vivaracho. Fue el militar Francisco Serrano, a quien la reina llamaba siempre ‚Äúel general bonito‚ÄĚ, quien inici√≥ a Isabel en el erotismo en un episodio que constituy√≥ una verdadera violaci√≥n. Isabel descubri√≥ la sexualidad demasiado pronto y se sumi√≥ en su disfrute; los deslenguados, que nunca faltan entre el populacho, la llegar√≠an a tildar de reina ninf√≥mana. A la hora de elegir marido, la personalidad de quien ser√≠a su c√≥nyuge se convirti√≥ en una cuesti√≥n de Estado. Al final, la soluci√≥n fue, quiz√°, la peor posible. Se eligi√≥ a Francisco de As√≠s de Borb√≥n, primo carnal de Isabel. Don Francisco de As√≠s ten√≠a fama de afeminado, no se le conoc√≠an amistades ‚Äďy menos relaciones con mujer alguna‚Äď y s√≠ en cambio afinidades m√°s que sospechosas con otros hombres. La primera reacci√≥n de Isabel al conocer al elegido fue precisamente un lamento de horror: ‚Äú¬°No, con Paquita, no!‚ÄĚ El 10 de octubre de 1846, d√≠a del cumplea√Īos de la reina, se celebr√≥ el matrimonio. La uni√≥n fue un desastre desde el mismo instante en que se quedaron a solas en los aposentos de palacio. Isabel hizo m√°s tarde esta confesi√≥n con su acostumbrada sinceridad: ‚ÄúQu√© pod√≠a esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba m√°s encajes que yo‚ÄĚ. Francisco hall√≥ pronto compa√Ī√≠a en Antonio Ram√≥n Meneses, un apuesto joven con quien logr√≥ estabilidad emocional. Oficialmente, el matrimonio real tuvo once hijos, que se inscribieron en los registros de la Real Familia como leg√≠timos, aunque solo sobrevivieron cuatro. Francisco de As√≠s no tuvo ning√ļn reparo en aceptar la paternidad de los hijos que alumbraba su esposa, a cambio de recibir un mill√≥n de reales por presentarlos en la Corte. A un bizarro militar, el capit√°n Enrique Puig Molt√≥, se le atribuye la paternidad del que ser√≠a el rey Alfonso XII. Cuentan que la reina se sincer√≥ as√≠ con su heredero: ‚ÄúHijo m√≠o, la √ļnica sangre Borb√≥n que corre por tus venas es la m√≠a‚ÄĚ. Alfonso de Borb√≥n, lejos a√ļn de ser coronado como Alfonso XII, conoci√≥ en Viena, en 1872, a la cantante de √≥pera Elena Sanz, con la que inici√≥ una ardiente relaci√≥n que no se interrumpi√≥ ni cuando √©l, en 1875, con la Restauraci√≥n, alcanz√≥ el trono espa√Īol, ni durante los dos matrimonios del rey.

Ya sabemos dónde iba Alfonso XII
Efectivamente, mientras se desarrollaban los rom√°nticos acontecimientos del noviazgo y matrimonio de Alfonso XII con M¬™ de las Mercedes de Orle√°ns y el triste desenlace de la muerte a los pocos meses de ella, Elena segu√≠a recibiendo con asiduidad en su casa las visitas del monarca. Al morir M¬™ de las Mercedes, el rey se retir√≥ por un tiempo al palacio de Riofr√≠o, para llorar la desgracia conyugal. Pero all√≠ estaba Elena Sanz para consolarle. De modo que la pregunta de la c√©lebre cancioncilla, ¬ŅD√≥nde vas, Alfonso XII, d√≥nde vas, triste de ti?, tiene una f√°cil respuesta: a Riofr√≠o con Elena. Cuando, en noviembre de 1879, el rey volvi√≥ a casarse, esta vez con la archiduquesa M¬™ Cristina de Habsburgo, Elena estaba embarazada de siete meses. Alfonso prosigui√≥ sus relaciones con su amante. Cuando falleci√≥ el rey, la regente expuls√≥ de Espa√Īa a Elena Sanz y a sus hijos. El 17 de mayo de 1886 naci√≥ el esperado hijo p√≥stumo de Alfonso XII y M¬™ Cristina y, caso √ļnico en la historia, fue rey de Espa√Īa desde el mismo instante de su nacimiento. El matrimonio de Alfonso con Victoria Eugenia de Battenberg, la princesa m√°s bella de Europa, nieta preferida de la gran reina Victoria brit√°nica, tuvo unos proleg√≥menos de noviazgo maravilloso‚Ķ y un desarrollo catastr√≥fico. Alfonso, incansable, mantuvo siempre m√ļltiples aventuras amorosas y, al igual que su padre, lo hizo antes y durante su matrimonio. Sin embargo, una sola mujer iba a ser el verdadero amor de su vida. Se llamaba Carmen Ruiz Moragas, y era, por seguir la costumbre, actriz. Se conocieron hacia el a√Īo 1916 y convivieron hasta los sucesos de 1931 y el exilio del rey. La familia de Carmen, perteneciente a la alta burgues√≠a, no vio con ning√ļn agrado aquellas relaciones y consigui√≥ que contrajera matrimonio con el c√©lebre torero mexicano Rodolfo Gaona, en un intento de romperlas. Fue en vano: esa uni√≥n de conveniencia dur√≥ unos meses y se reanud√≥ la de Carmen y Alfonso. Tuvieron dos hijos: Ana Mar√≠a Teresa y Leandro Alfonso, nacido en 1929. Pero la biograf√≠a de este √ļltimo es ya otra historia contempor√°nea.



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