Ser humano

Reconstruyen cómo imaginan los creyentes el rostro de Dios. Y el resultado parece muy poco divino

Lo ven como un hombre de raza caucásica de unos 40 años

Vicente Fernández - 13/06/2018

Reconstruyen cómo imaginan los creyentes el rostro de Dios. Y el resultado parece muy poco divino
La imagen de la izquierda muestra como lo ven los creyentes más progresistas, y el de la derecha corresponde a la imagen que tienen los más conservadores.

Tradicionalmente, la imagen del Dios cristiano se ha representado como si fuera un venerable anciano con larga barba blanca y cabellos de idéntico color. Pero, ¿siguen teniendo esa misma imagen de la divinidad los creyentes actuales? Para intentar averiguarlo, la Universidad de Carolina del Norte realizó  un curioso experimento, en el que participaron 500 personas de ambos sexos y diversas edades, que profesaban la fe cristiana.

A todos ellos se les presentaron diversas imágenes de rostros para que eligieran los que se asemejaban más a como ellos imaginaban la cara de Dios. Y de la combinación de todas las elegidas surgió el hipotético rostro de la divinidad. Y el resultado muestra a un varón de unos 40 años, de raza caucásica y con algunos rasgos ligeramente femeninos.

Pero el experimento arrojó detalles curiosos. Por un lado, tanto las mujeres como los hombres participantes imaginaban a un dios de sexo masculino. Aunque si comenzaba a haber diferencias entre los voluntarios que eran políticamente más conservadores y los que eran más progresistas. Los primeros, tendían a imaginarlo con un semblante más viril, pero que a la vez tenía algo adorable. En cambio, los segundos lo veían más joven y con un rostro algo menos viril y aún más adorable que en el caso anterior.

También se observó que las personas de más edad imaginaban a su dios como alguien cercano a la vejez, y los más jóvenes lo veían al contrario. Se dio además el caso de que, cuanto más atractivo se consideraba un voluntario, más bello imaginaba el rostro divino.

Para los autores del estudio, estos resultados muestran que existe un sesgo egocéntrico en la gran mayoría de los creyentes, que siguen otorgándole a su dios una imagen antropomórfica, pero ajustándola a sus propias ideas y características personales.

Fuente: LiveScience.



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