Dios sali贸 de la selva

El hijo de Darwin censur贸 algunos pasajes de la biograf铆a del naturalista, por considerarlos demasiado radicales

Quo - 18/12/2008

Dios sali贸 de la selva
Flying spaghetti monster se llama esta deidad creada para mofarse de la Teor铆a del Dise帽o Inteligente.

Recordando 茅pocas en las que al contemplar, por ejemplo, la grandeza de la selva brasile帽a, llegaba al 鈥渇irme convencimiento de la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma鈥, Darwin, ya pr贸xima su muerte, manifestaba: 鈥淣o concibo que esas convicciones y sentimientos 铆ntimos tengan valor alguno como evidencia de lo que realmente existe. El estado mental que las escenas grandiosas despertaban en m铆 a帽os atr谩s, y que estaba 铆ntimamente relacionado con la creencia en Dios, no difer铆a en su esencia de lo que a menudo denominamos sentido de lo sublime; y por dif铆cil que sea explicar el origen de este sentido, mal puede ofrecerse como un argumento a favor de la existencia de Dios; pues no es m谩s que poderosos, aunque indefinidos, sentimientos muy similares a los evocados por la m煤sica鈥. Sin embargo, en El origen de las especies fue precavido, ya que no se atrevi贸 a incluir expl铆citamente a la especie humana en sus argumentaciones, con la intenci贸n de no perturbar los sentimientos de sus lectores. Esto es algo que llev贸 a cabo con la publicaci贸n de otro libro: El origen del hombre, y la selecci贸n con relaci贸n al sexo, publicado en 1871. En 茅l podemos leer: 鈥淟a principal conclusi贸n a que llegamos en esta obra, es decir, que el hombre desciende de alguna forma inferiormente organizada, ser谩, seg煤n me temo, muy desagradable para muchos. Pero dif铆cilmente habr谩 la menor duda en reconocer que descendemos de esos b谩rbaros鈥.

La confrontaci贸n de 1860 en Oxford
De todas maneras, cu谩les eran las implicaciones de la teor铆a darwiniana era algo que estuvo claro desde el principio para casi todos, por lo que no hubo que esperar hasta la aparici贸n de El origen del hombre para que surgieran vehementes cr铆ticas. Un ejemplo destacado, y temprano, es el debate p煤blico que tuvo lugar el 30 de junio de 1860, durante una de las sesiones de la multitudinaria reuni贸n anual de la Asociaci贸n Brit谩nica para el Avance de la Ciencia. En aquella ocasi贸n se enfrentaron el obispo de Oxford, Samuel Wilberforce, y el bi贸logo Thomas Henry Huxley, que ha pasado a la historia de la ciencia, junto a sus distinguidas contribuciones a las ciencias naturales, como el campe贸n en la defensa de la Teor铆a de la Evoluci贸n. El reverendo W. H. Freemantle, que asisti贸 a aquella confrontaci贸n, nos dej贸 una descripci贸n de la discusi贸n, de la que destac贸 unos p谩rrafos: 鈥淓l obispo estaba manifestando con ret贸rica exageraci贸n que no exist铆a pr谩cticamente ninguna evidencia en favor de Darwin... Y entonces, comenz贸 a burlarse con estas palabras: 鈥楺uerr铆a preguntar al profesor Huxley, que est谩 sentado a mi lado..., acerca de su creen­cia en que desciende de un mono. 驴Procede esta ascendencia del lado de su abuelo o del de su abuela?鈥 Y entonces, adoptando un tono m谩s grave, afirm贸, en una solemne perorata, que las ideas de Darwin eran contrarias a lo revelado por Dios en las Escrituras鈥. A esta cuesti贸n, Thomas Henry Huxley respondi贸 con unas palabras memorables: 鈥淣o sentir铆a ninguna verg眉enza en caso de haber surgido de semejante origen; pero s铆 que me avergonzar铆a proceder de alguien que prostituye los dones de la cultura y la elocuencia al servicio de los prejuicios y de la falsedad鈥. El tiempo, se dice, cura todas las heridas. Y as铆, y a la vista del 茅xito explicativo que la teor铆a de Darwin ha ido obteniendo, cada vez con m谩s intensidad, se podr铆a pensar que las objeciones que, procedentes de las convicciones religiosas, se opusieron inicialmente a ella terminaron por desaparecer, o, como m铆nimo, por adoptar posturas discretas.

La persistencia del creacionismo
Sin embargo, no ha sido as铆. Y no solo en cuanto se refiere a las ideas de personas, sino tambi茅n, en algunos lugares, en el 谩mbito legislativo. Lugares como en los Estados Unidos. El 21 de marzo de 1925, la asamblea legislativa de Tennessee aprob贸 la denominada ley que establec铆a que ser铆a 鈥渋legal para cualquier profesor en cualquiera de las universidades, escuelas normales o cualquier otra escuela p煤blica del Estado... ense帽ar cualquier teor铆a que niegue el relato de la creaci贸n divina del hombre tal como se ense帽a en la Biblia, y ense帽ar, en cambio, que el hombre desciende de un orden animal inferior鈥. Las consecuencias de la nueva ley no se hicieron esperar: dos meses despu茅s de promulgada, un profesor de Instituto en Dayton, John Scopes, fue detenido y acusado de ense帽ar la teor铆a darwiniana y llevado a juicio. El juicio, conocido como el 鈥淛uicio del Mono鈥, comenz贸 el 10 de julio de 1925 y termin贸 ocupando las primeras p谩ginas de todos los peri贸dicos estadounidenses. Su dimensi贸n pol铆tico-religiosa se hac铆a a煤n m谩s evidente si tenemos en cuenta que representaba a la acusaci贸n el pol铆tico William J. Bryan, quien hab铆a dirigido el Departamento de Asuntos Exteriores con el presidente Woodrow Wilson y que fue nombrado tres veces candidato a la presidencia por el Partido Dem贸crata. Como defensor de Scopes actu贸 el abogado Clarence Darrow, quien sac贸 a Bryan al banquillo y le pregunt贸 si cre铆a que el Sol se hab铆a detenido en favor de Josu茅 para prolongar el d铆a de la batalla, como se lee en la Biblia. 鈥淎cepto la Biblia de manera absoluta鈥, respondi贸 el pol铆tico convertido en fiscal. Y entonces, Darrow continu贸: 鈥溌緾ree usted que en aquellos tiempos el Sol giraba alrededor de la Tierra?鈥 鈥淪铆, lo creo鈥, respondi贸 Bryan. Por su parte, Darrow resumi贸 sus argumentos de la siguiente manera: 鈥淗oy son los profesores de las escuelas p煤blicas; ma帽ana, los de las privadas. Al d铆a siguiente, los predicadores鈥 Las revistas, los libros, los peri贸dicos. Al cabo de poco tiempo, se帽or铆a, el hombre se volver谩 contra el hombre y un credo contra otro credo, hasta que retrocedamos con banderas desplegadas y a tambor batiente hacia los tiempos gloriosos del siglo XVI, cuando los fan谩ticos encend铆an sarmientos para quemar a las personas que osaban llevar a la mente humana algo de inteligencia, ilustraci贸n y cultura鈥. En la sentencia, el profesor Scopes fue declarado culpable y multado con 100 d贸lares. Sin embargo, el veredicto fue finalmente revocado por un tecnicismo, y las Autoridades de Tennessee no presentaron ning煤n recurso. Victoriosos en Tennessee, los fundamentalistas contrarios a la idea de evoluci贸n presionaron en 1926 y 1927 para que se introdujeran en otros estados leyes antievoluci贸n, y lo lograron en Mississippi y Arkansas. No fue hasta 1967 cuando la ley de Tennessee fue revocada, y al a帽o siguiente el Tribunal Supremo de Estados Unidos declar贸 inconstitucional la ley de Arkansas. Sin embargo, esto no signific贸 el final de los esfuerzos de los creacionistas, que pusieron en marcha una nueva estrategia: reclamar leyes de 鈥淭rato Equilibrado鈥; es decir, que se ense帽ase en las escuelas el creacionismo de la misma manera que el evolucionismo, como dos teor铆as comparables. Un momento importante en esta nueva estrategia tuvo lugar m谩s de medio siglo despu茅s del juicio de Tennessee, cuando cristianos fundamentalistas de Arkansas presionaron a sus legisladores para que aprobaran la denominada 鈥淟ey 590鈥, en la que se solicitaba el mismo tiempo para las teor铆as evolucionistas y para el creacionismo b铆blico. La ley en cuesti贸n condujo a la celebraci贸n de un juicio en Little Rock, entre el 7 y el 16 de diciembre de 1981, en el que se pretend铆a recusar la nueva ley. El 5 de enero de 1982, el juez fall贸 a favor del demandante, la American Civil Liberties Union. La ciencia de la crea­ci贸n, se estipulaba en la sentencia, no pod铆a considerarse una explicaci贸n o teor铆a cient铆fica alternativa. La Ley 590, conclu铆a el juez, era un intento de imponer la religi贸n en una escuela sostenida por el Estado, lo que constitu铆a una violaci贸n de la Primera Enmienda de la Constituci贸n Federal. Diecisiete a帽os despu茅s de esta sentencia, en 1999, el Consejo Escolar de Kansas tom贸 la postura m谩s radical: aprob贸 eliminar la evoluci贸n, as铆 como la teor铆a del Big Bang, de los programas cient铆ficos del Estado. No se prohib铆a su ense帽anza, pero s铆 que el tema se incluyese en los ex谩menes que se realizaran en todo el Estado. Asimismo, en octubre y noviembre de 2004, la Junta de Directores de Escuela del 脕rea de Dover (Pensilvania) aprob贸 una serie de normas que pretend铆an colocar al mismo nivel la idea de que alguien 鈥搖n Dios鈥 debi贸 de dise帽ar la vida (y en particular la humana) al mismo nivel que el evolucionismo cient铆fico. En lugar de 鈥渃reacionismo鈥, ahora se hablaba de 鈥渄ise帽o inteligente鈥.


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