¿Por qué nos cansamos cuando hacemos deporte?

Deshidratación y pérdida de hidratos de carbono, causas de la fatiga

M. García - 04/04/2014

¿Por qué nos cansamos cuando hacemos deporte?

Porque pierdes hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno en el organismo y porque te deshidratas. Estas son las causas determinantes por la que, después de una actividad intensa, nos sentimos fatigados, según un informe realizado por Radio Salil en colaboración con Car San Cugat.

En este intercambio energético es de vital importancia una molécula llamada adenosín trifosfato, ATP. El problema es que nuestro organismo tiene muy poca, apenas un 2 ó 3%. De lo que se trata es de crearla y almacenarla.

Existen varios motores para llenar de ATP el cubo de la energía. La vía más importante son los hidratos de carbono. Nuestra dieta debe estar compuesta, al menos, en un 50% por ellos porque es la forma más pura de energía. A partir de la glucosa que proporcionan, se inicia una ruta metabólica que se llama glucólisis y se produce ATP de una forma muy rápida. 

Los hidratos de carbono se almacenan muy poco. Y lo hacen en el músculo, en el hígado –regula la glucemia sanguínea para que el cerebro no se quede sin glucosa– y en pocos tejidos más. “El glucógeno no es más que una molécula condensada de glucosa, se encuentra en los músculos y se halla en primera línea de batalla cuando la necesidad energética es muy elevada”, según el doctor Pedro J. Benito, profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Del Deporte (INEF-Madrid), de la Universidad Complutense de Madrid. Nuestras reservas apenas llegan al 10 ó el 20% de la energía que se requiere. 

Pero, además de la glucosa, está la oxidación. También podemos oxidar ácidos grasos. El excedente de energía se almacena en el organismo en forma de grasa debido a que ocupa poco sitio. La condesamos en moléculas que se acumulan fundamentalmente en cintura y caderas. Supone un 89 o 90% de la energía que necesitamos está almacenada en forma de grasa.

Podemos funcionar con energía pura, con hidratos de carbono o con grasas. Y siempre están en marcha los tres. El deportista tira de una u otra en función de la urgencia de la demanda energética. Si la necesidad es poca, utiliza una fuente de baja rentabilidad. Si la requiere de forma inmediata acude a por un triglicérido al tejido y lo convierte en energía. Pero si además de necesitarla con inmediatez también demanda mucha, utilizaré las vías más rápidas que son las formas pura de ATP o la glucólisis anaeróbica. 


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