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¿Por qué nunca debes mezclar amoníaco con lejía? Podría costarte la vida

Al fusionar ambos productos se genera cloramina, un compuesto que al ser inhalado puede causar edema pulmonar

Vicente Fernández - 11/07/2018

¿Por qué nunca debes mezclar amoníaco con lejía? Podría costarte la vida

Una mujer de 30 años ha fallecido en la Comunidad de Madrid, mientras limpiaba su casa. La víctima llamó a los servicios de emergencia para avisar de que no se encontraba bien. Aunque cuando llegaron a su domicilio tuvieron que derribar la puerta, ya que la mujer no respondía. Los sanitarios la encontraron en parada respiratoria, y aunque intentaron reanimarla durante media hora, no pudieron hacer nada por salvar su vida.

La fallecida sufrió una intoxicación provocada por mezclar lejía con amoníaco. Pero, ¿por qué resulta tan peligroso mezclar ambos productos? La lejía es una disolución cuyo compuesto básico es el hipoclorito de sodio. Y el amoníaco es un gas, aunque lo que se vende también es una disolución en agua.

Al mezclar ambos productos se genera cloramina, un compuesto que al ser respirado  reacciona con el agua de nuestro organismo, generando ácido clorhídrico y radicales libres (ambos muy tóxicos). Si la persona se encuentra en un lugar en el que corra el aire, al inhalar la cloramina sufrirá síntomas leves como la irritación de sus ojos. Pero si se encuentra en un lugar cerrado, y la exposición a la cloramina se prolonga durante mucho tiempo (en el caso de la mujer fallecida en Madrid fueron alrededor de dos horas), acabará sufriendo insuficiencia respiratoria y edema pulmonar, lo que puede causar la muerte.



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