PALEONTOLOGÍA

Primera mantis religiosa fósil hallada en España

En un yacimiento de ámbar en Teruel

Juan Scaliter - 29/02/2016

Primera mantis religiosa fósil hallada en España

Unos 105 millones de años atrás una mantis religiosa quedaba congelada en el tiempo en una prisión de ámbar. Se trata del primer fósil encontrado en España y uno de los más antiguos del mundo (la más antigua se ha encontrado en Mongolia y es unos 35 millones de años anterior). La mantis proviene del yacimiento de ámbar de San Just, en Utrillas (Teruel) y se conserva en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología).
Pese a que sólo se conserva su parte anterior (la cabeza, las patas prensoras para cazar, las patas medias y otras partes del tórax), constituyen los segmentos más importante para caracterizar estos insectos, por ello se ha podido distinguir del resto de mantis conocidas, tanto fósiles como actuales, principalmente por la dotación única de espinas en las patas prensoras para cazar. Se trata de una ninfa y por tanto no había alcanzado el estado adulto cuando quedó atrapada en resina. Su tamaño es diminuto. La pata prensora completamente extendida sólo medía 7 milímetros y medio de longitud. El ejemplar ha recibido el nombre de Aragonimantis aenigma, la enigmática mantis religiosa aragonesa, debido a que no puede ser encasillada en una familia de mantis concreta, ni actual ni fósil.

Se trata de una mantis muy primitiva, por lo que recuerda mucho a las cucarachas, grupo del que surgieron las mantis, probablemente, al final del periodo anterior, el Jurásico. Lo que sí se sabe es que Aragonimantis está estrechamente emparentada con el género Burmantis, un grupo de mantis hallado en el ámbar de El Líbano y Myanmar (antigua Birmania). No es sorprendente si se tiene en cuenta que anteriormente se habían observado similitudes estrechas entre los insectos hallados en los ámbares de estos tres países.
 
El estudio, publicado en Cretaceous Research, ha sido realizado por investigadores de la Universitat de Barcelona, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la Universidad Complutense, junto a especialistas de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y El Líbano.


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