PALEONTOLOGÍA

Un calamar, la última comida de un ictiosaurio recién nacido

Se trata de un ejemplar de apenas 70 centímetros de longitud

Juan Scaliter - 03/10/2017

Un calamar, la última comida de un ictiosaurio recién nacido
Recreación artística del ictiosaurio alimentándose del calamar. Crédito imagen: Julian Kiely

Científicos del Reino Unido han identificado el espécimen más pequeño y más joven conocido hasta la fecha de Ichthyosaurus communis, un grupo de reptiles marinos. Y, en su estómago, había una sorpresa adicional: restos de un calamar, su última comida.
El fósil corresponde a la primera especie de ictiosuarios identificada por la ciencia en 1821. El ejemplar tiene una longitud total de apenas alrededor de 70 centímetros. De acuerdo con Dean Lomax,, paleontólogo y experto en ictiosaurios de la Universidad de Manchester,”es increíble pensar que sabemos lo que una criatura de casi 200 millones de años de edad comió en su última comida. Hemos encontrado muchas estructuras en forma de gancho que se conservan entre las costillas Son de los brazos del calamar prehistórico. Gracias a ellas que sabemos que la última comida de este animal antes de morir fue un calamar. Esto es interesante – continúa Lomax en un comunicado – porque un estudio de otros investigadores sobre un tipo diferente de ictiosaurio, llamado Stenopterygius, que es de una edad geológicamente más joven, encontró que los ejemplares pequeños - y por lo tanto jóvenes - de esa especie, se alimentaban exclusivamente de peces”.

Fósil del ictiosaurio. Crédito imagen: Dean Lomax

Dean, quien recientemente describió el mayor ictiosaurio conocido, identificó a este espécimen como un recién nacido basándose en la disposición de los huesos del cráneo. “Es el primer ejemplar de recién nacido Ichthyosaurus communis que se encuentra, lo que es sorprendente teniendo en cuenta que la especie fue descrita por primera vez hace casi 200 años”.
El estudio ha sido publicado en Historical Biology.

El nuevo espécimen proviene de las colecciones del Museo de Geología de Lapworth. Desafortunadamente, no existe registro de la ubicación y edad de la muestra. Sin embargo, un análisis de la roca del esqueleto, permitió señalar una edad de entre 199-196 millones de años.


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