ANTROPOLOGÍA

Las primeras migraciones fuera de África llegaron más lejos de lo pensado

Así lo afirman expertos que hallaron fósiles en el desierto de Arabia Saudita

Juan Scaliter - 09/04/2018

Las primeras migraciones fuera de África llegaron más lejos de lo pensado
Zona del desierto de Nefud donde se hallaron los fósiles. Crédito imagen: Klint Janulis

Un equipo de expertos del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, liderados por Huw Groucutt, ha descubierto un hueso de dedo fosilizado de un Homo sapiens en el Desierto de Nefud en Arabia Saudita, que data de hace aproximadamente 90.000 años. Se trata del fósil más antiguo de H. sapiens fuera de África y el Levante e indica que las primeras dispersiones en Eurasia abarcaron un área mayor de la que se pensaba.
Antes de este descubrimiento, se creía que las primeras dispersiones en Eurasia no tuvieron éxito y se limitaron a los bosques mediterráneos del Levante, a las puertas de África.

Los resultados, publicados en Nature Ecology and Evolution, detallan el descubrimiento realizado en el sitio de Al Wusta, un antiguo lago de agua dulce ubicado en lo que ahora es el árido desierto de Nefud. Numerosos fósiles de animales, incluidos de hipopótamo y diminutos caracoles de agua dulce, se encontraron en Al Wusta, así como abundantes herramientas de piedra hechas por humanos.
Entre estos hallazgos se encontraba un fósil bien conservado y pequeño, de solo 3,2 cm de largo, que fue inmediatamente reconocido como un hueso de dedo humano. El hueso fue escaneado en tres dimensiones y su forma comparada con otros huesos de los dedos, tanto de individuos H. sapiens recientes, como de huesos de otras especies de primates y otras formas de humanos primitivos, como los neandertales. Los resultados mostraron de manera concluyente que el hueso del dedo, el primer fósil humano antiguo encontrado en Arabia, pertenecía a nuestra propia especie. Los datos revelaron que el fósil tenía 88.000 años de antigüedad.

“Este descubrimiento – explica Groucutt en un comunicado –  muestra por primera vez de manera concluyente que los primeros miembros de nuestra especie colonizaron una amplia región del sudoeste de Asia y no se solo limitaron al Levante. La capacidad de estas personas para colonizar esta región pone en duda la idea de que las primeras dispersiones fuera de África fueron localizadas y no tuvieron éxito”.



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