GENÉTICA

Ötzi, ¿el último de su linaje?

Nuevos datos de su historia genética

Juan Scaliter - 14/01/2016

Ötzi, ¿el último de su linaje?
La mano de Ötzi nos indica el pasado. Crédito imagen: South Tyrol Museum of Archaeology/EURAC/M.Lafogler.

La última investigación relacionada a la momia europea más famosa se ha centrado en su ADN mitocondrial. Y ha revelado datos impactantes. En 2012 se completó el estudio del cromosoma Y (el que se transmite de padres a hijos) y se demostró que los genes de este hombre que vivió hace 5.300 años, aún están presentes en la población actual. Ahora un equipo de la Academia Europea de Bolzano/Bozen (EURAC) ha comparado su ADN mitocondrial (el que se transmite únicamente de madres a hijos), con unas 1.077  muestras modernas y las conclusiones resaltan que la línea materna de Ötzi , conocida como K1f, se ha extinguido.
En verdad este ADN fue el primero que se analizó en la momia, ya en 1994. “Fue relativamente fácil de hacer – explica Valentina Coia, bióloga del Eurac y líder del estudio publicado en Nauture –  y junto a los datos del cromosoma Y nos permitieron viajar en el tiempo hacia atrás para comprender la historia genética de un individuo. Pero en aquel momento la relación con poblaciones actuales no estaba clara”.
Luego, en 2008, se realizó un estudio adicional, también sobre el ADN mitocondrial, para comparar el K1f con personas de diferentes orígenes, pero la muestra era de apenas 85 registros, muy exigua como para dar datos que pudieran considerarse firmes. Por eso era preciso contar con un universo comparativo más amplio. Y la conclusión, según se puede leer en el estudio, es clara: “El equipo de investigación de EURAC, con la colaboración de la Universidad de Sapienza (Roma) y la de Santiago de Compostela, concluye que esta nueva comparación de K1f con 1.077 muestras actuales, demuestra que ni el linaje materno ni ninguna rama cercana que haya evolucionado de él, está presente en la población actual, por lo que los investigadores se inclinan por pensar que se ha extinguido”. Lo que aún queda por explicar es por qué ha sucedido esto. Lo que sí se sabe, al cotejar el ADN mitocondrial y el cromosoma Y, con restos hallados en sitios arqueológicos neolíticos de Europa, es que la rama paterna era muy común, mientras la materna probablemente solo existió en los Alpes.


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