BIOTECNOLOGÍA

Órganos de origami y a la carta

Es un avance de la Universidad Northwestern que consiste en un papel bioactivo lo suficientemente flexible como para plegarse en estructuras similares a las del origami

Juan Scaliter - 07/08/2017

Órganos de origami y a la carta
El nuevo material permite curar heridas dérmicas con mayor rapidez y efectividad. Crédito imagen: Tong

Un equipo de científicos e ingenieros de Northwestern Medicine, liderado por Ramille Shah,  ha desarrollado un papel bioactivo hecho de materiales derivados de órganos. El material es lo suficientemente delgado y flexible como para plegarse incluso en la forma de un pájaro de origami. El papel está hecho de proteínas estructurales que liberan las células  y se combinan con un polímero para hacer el material flexible.
En el estudio, publicado en Advanced Functional Materials, se demuestra que fue posible fabricar estos materiales a partir de proteínas  de ovarios, útero, riñones, hígados, músculos o corazón. Y cada papel tenía las propiedades celulares específicas del órgano del que estaba hecha.

Los nuevos biomateriales pueden utilizarse potencialmente para apoyar la producción de hormonas naturales en pacientes jóvenes con cáncer y ayudar a curar las heridas. Una tira del papel ovárico podría ser implantada bajo el brazo para restaurar la producción de hormonas para los pacientes con cáncer o incluso en mujeres en la menopausia. El novedoso biomaterial puede potencialmente ayudar en la producción de hormonas para pacientes jóvenes con cáncer y cicatrización de heridas
“Esta nueva clase de biomateriales – explica Shah en un comunicado – tiene potencial para la ingeniería de tejidos y la medicina regenerativa, así como el descubrimiento de fármacos . Es versátil y quirúrgicamente adaptable”.
Por si fuera poco, el papel colaboraba en el crecimiento de células madre adultas humanas. Los científicos colocaron células madre de médula ósea humana en el papel de seda, y todas las células madre se unieron y se multiplicaron durante cuatro semanas.
"Es una buena señal – concluye otro de los autores del estudio, Adam Jakus –, es un indicador de que una vez que comencemos a usarlo en modelos animales, será biocompatible".


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