NEUROQUÍMICA

Los opiáceos de nuestro cerebro son mejores que la morfina

Por lo menos están “diseñadas” para no producir adicción

Juan Scaliter - 10/05/2018

Los opiáceos de nuestro cerebro son mejores que la morfina
No todos los opioides llegan a la mismas neuronas. Crédito imagen: Zeiss Microscopy.

Un nuevo estudio dirigido por científicos de la Universidad de California San Francisco, señala que las neuronas reaccionan de manera diferente a los opioides creados por el cuerpo (como las endorfinas responsables de los subidones que provoca hacer ejercicio por ejemplo), que a la morfina o a la heroína o a compuestos puramente sintéticos, como el fentanilo. De acuerdo con los expertos, liderados por Mark von Zastrow, los hallazgos pueden ayudar a explicar por qué el uso de opioides sintéticos puede conducir a la adicción.

Durante mucho tiempo,  los científicos han asumido que tanto los opiáceos sintéticos como los endógenos (los producidos en el cerebro) se dirigen a los mismos sistemas celulares. Pero este nuevo estudio, publicado en Neuron, revela que estas moléculas también activan receptores opioides dentro de las células, y que la ubicación de estos receptores difieren entre los opioides naturales y sintéticos. Esta diferencia podría ayudar a explicar por qué los efectos de los opioides sintéticos son más gratificantes que los producidos por los opiáceos endógenos.
"Hasta ahora – explica von Zastrow en un comunicado – no había evidencia de que los opiáceos usados en farmacología, hicieran algo más que los opiáceos naturales, por lo que ha sido difícil conciliar las descripciones de quienes usaban los sintéticos y señalaban experiencias más intensamente placenteras que cualquier experiencia natural”.

El equipo von Zastrow descubrió que la morfina y los opiáceos sintéticos activan los receptores en otra ubicación interna llamada aparato de Golgi, donde los opioides endógenos no pueden producir ninguna activación.

"Realmente nos sorprendió descubrir que había una ubicación separada de activación de fármacos en el aparato de Golgi a la que no podían acceder los opiáceos endógenos – añade Miriam Stoeber, coautora del estudio –. Pensamos que estos fármacos son imitaciones de opiáceos endógenos y en realidad producen diferentes efectos mediante la activación de receptores en un lugar al que las moléculas naturales no pueden acceder”.

Además, la morfina y los opioides sintéticos, atraviesan las membranas celulares sin unirse a los receptores, viajando directamente al aparato de Golgi y alcanzando su objetivo mucho más rápido que los opioides endógenos en los endosomas: apenas 20 segundos contra más de un minuto. Esta diferencia de tiempo podría ser importante en el desarrollo de la adicción, dijeron los investigadores, porque típicamente cuanto más rápido hace efecto un medicamento, mayor es su potencial adictivo.


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