FOTOIMPACTO

Animales pigmeos

Poco visibles pero vistosos

Iñaki de la Torre Calvo
Titi pigmeo

El primate más pequeño

Por eso se llama tití pigmeo (y dale). El Cebuella pygmaea no logra medir más de unos 15 cm (más otro tanto de cola) en su también corta vida: siete años.


Como el ser humano (rico) nace con papá, mamá, cuco, cesto, cochecito, biberón, arrullo, chupete y toda suerte de parachoques vitales, no nos damos cuenta; pero el cachorro de Homo sapiens es de los bichos más indefensos que se alumbran en la fauna terrestre. Es porque somos poco más que un feto. La bipedación de mamá estrechó sus caderas y obligó a lanzarnos al mundo cuando todavía cabíamos por el conducto (malamente, pero bueno), aunque no estuviéramos fisiológicamente preparados. A medio hornear, para entendernos. En cambio, muchas otras especies, aun siendo dependientes de sus progenitores durante semanas, meses o años, al menos se ponen en pie y liberan a su madre medianamente.

Eso sí, necesitan un período de adaptación al medio y aprendizaje. De nuevo, en menor medida que el niño; porque, por ejemplo, fijémonos en el corzo de esta galería: emplea 14 meses de los 12 años que vive en emanciparse. O sea, poco más de un de 10% de su vida. Por contra, un niño occidental vive unos 75 años, y solo a los 16 se le considera apto para valerse; es decir, es dependiente durante el 20% de su existencia.
Pero las especies más “valientes”, y aunque nazcan con un tamaño ridículo, son perfectamente independientes nada más ver la luz del sol.

¿Ves la tortuga de cuello largo –o de cabeza de serpiente– de la foto de arriba? Sale del huevo, echa un vistazo a los lados de la ciénaga en la que ha despuntado y se pone a pescar larvas, peces pequeños…lo que pille. Ni infancia, ni miramientos, ni espera alguna para lanzarse a las crueldades del mundo. Qué grande.

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